Por Jorge Fernández Gentile
@jfgentile2002

Indudablemente, aquellos que esperábamos una gran pelea, entre dos de los más calificados boxeadores del momento, pudimos ver un espectáculo a la altura de las circunstancias.

Porque, despejando dudas que habían surgido sospechosamente, el salomónico empate entre el kazajo Gennady “GGG” Golovkin y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez no dejó margen de dudas: ambos deberán volver a verse las caras a futuro, si quieren demostrar quién es el mejor, libra por libra, más allá de que los cinturones de monarca mediano del Consejo (CMB), la Federación (FIB) y la Asociación (AMB) quedaron en poder del asiático.

La tarjeta de Dave Moretti marcó 115-113 para GGG (puntuación con la que coincidimos), otra, de Don Trellam anotó una salomónica igualdad en 114 (un fallo que puede aceptarse, al fin de cuentas en rounds tan cerrados, una apreciación distinta en una sola vuelta alcanza para emparejarlo todo).

Empero en la tercera opinión, de Adelaide Bird, apareció la desproporción, porque anotó 118-112 para el azteca, una diferencia de ¡6 puntos para el colorado mexicano!. Una pelea que no merecía de sospechas, más allá de que en las redes sociales habrá discusiones, en especial entre los fanáticos mexicanos del Canelo (aunque muchos no lo quieren) y el resto.

Aun así el rincón de Golovkin con Abel Sánchez a la cabeza solicitaron una investigación a la Comisión Atlética de Nevada. Aunque no es la primera vez que la señora Byrd hace de las suyas, esta vez la justicia no la premió porque, por lo visto en T-Mobile Arena de Las Vegas, aunque Golovkin tuvo la iniciativa y dominó mayormente la escena de un combate parejo y por momentos atractivo.

Sí es seguro que al Canelo no se lo puede premiar por hacer buen inicio de asaltos, sin poder completar su labor más allá del primer minuto y de entremezclar una táctica refugiándose en las cuerdas, o retrocediendo demasiado rápido, mientras que GGG, más mecanizado, siempre buscó la lucha, aunque sin lograr encontrar el resquicio para sacar más ventajas y, potencialmente, terminar antes las acciones.

En ese contexto y con un Álvarez en cuentagotas y un Golovkin más incisivo pero no tan preciso, las diferencias para el kasajo fueron mínimas, pero concretas como para quedarse con los tres cinturones.

En cambio, el Canelo mostró su clase y calidad pugilistica, su innegable valentía y un muy buen estado físico. Pero no fue el fajador que la mayoría de los mexicanos pretende. Y menos en una categoría en la que gana potencia si pierde velocidad.

Por eso, con lo que hizo no le alcanzó para arrebatarle algo a un GGG que, aun en la igualdad, fue un poquito más, aunque el pleito quedó abierto. Esperemos que la próxima vez, sin esa jueza que vio otra pelea.