Era una noche especial, de esas que se esperan con ansias durante días y que ningún hincha quiere perderse. Era una ocasión perfecta para sacar una luz de ventaja ante un rival directo por el ascenso. Era una final. Por eso, el estadio Ciudad de Vicente López lució el martes un marco acorde a las circunstancias: 15.000 simpatizantes de Platense coparon las tribunas, esperanzados con una victoria frente a Estudiantes.

Sin embargo, la pelota les dio la espalda: fue derrota 1-0. Hasta aquí, una capítulo más de bronca y desencanto en una cancha de fútbol. Sin embargo, la historia adquirió ribetes dramáticos. Y de una violencia extrema. Alrededor de 25 barras, con la excusa del resultado y amparándose en la supuesta “falta de actitud” demostrada por sus jugadores en las últimas fechas -acumula cuatro sin éxitos-, decidieron tomar cartas en el asunto: bajaron de la cabecera y accedieron, por una puerta que llamativamente no estaba custodiada, al playón donde se encontraba estacionado el micro que debía trasladar al plantel de regreso al hotel donde había concentrado.

Periodistas, familiares y allegados debieron correr para refugiarse en la zona de vestuarios, mientras los efectivos policiales brillaban por su ausencia -según testigos, sólo una mujer policía se encontraba en el lugar-. ¿Zona liberada por inoperancia policial? Sin dudas. Los delincuentes, armados con cuchillos, ingresaron al colectivo, amenazaron y golpearon a los futbolistas, además de robarles sus pertenencias.

El único que se interpuso en su camino fue el jefe de seguridad del plantel, Ariel Marzo, quien resultó herido de un puntazo en una de sus piernas. “Si no estaba él, que se la jugó por nosotros, estoy seguro de que nos hubiera pasado algo peor. Lo que vivimos no se lo deseo a nadie, parecía una batalla campal”, relató el volante central Hernán Lamberti.

El día después...
Los jugadores, que debían entrenarse este miércoles en SETIA, decidieron suspender la práctica como medida de fuerza y se reunieron en el citado predio con Sergio Marchi y Rubén Darío Checchia, representantes de Futbolistas Argentinos Agremiados.

Según confiaron, este jueves retomarán las práctica en el complejo que la AFA posee en Ezeiza, bajo custodia policía. Aunque se rumoreó que algunos futbolistas tendrían en mente abandonar la institución, el propio Marchi afirmó que ninguno mencionó dicha posibilidad.

Identificados
También en SETIA, el titular de la Aprevide, Juan Manuel Lugones, se reunió con la dirigencia calamar, que encabeza el presidente Fernando Wendt. “No vamos a tolerar que los barras piensen que pueden hacer cualquier cosa. A los dirigentes no les exigimos que pongan la cabeza, nosotros ya hicimos la denuncia de oficio y hay un fiscal interviniendo. Queremos que los responsables de la barra terminen presos. Tenemos a algunos identificados y esperamos la orden para apresarlos”, aseguró Lugones.

Y aclaró: “No hubo zona liberada. Y si hubo error policial, tendrán que responder los que tengan que responder”. Por su parte, la Comisión Directiva emitió el siguiente comunicado: “Desde la institución venimos trabajando en mejorar la seguridad día y día, y por eso, para el encuentro con Estudiantes, dispusimos de un operativo de seguridad compuesto por, aproximadamente, 95 efectivos policiales. Informamos que la fiscalía de turno ya nos contactó y está trabajando en función de lo acontecido, y como siempre, estamos a disposición de la Justicia”.