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Callejero Fino, con prisión domiciliaria y sin tobillera electrónica: "La jueza bajó..."

El cantante Simón Alvarenga dejó la Alcaidía y cumple prisión domiciliaria sin tobillera. La Justicia cambió la calificación de portación por tenencia ilegal de arma. Lleva un mes y medio detenido. Más detalles en la nota.

Callejero Fino ya no está tras las rejas. La jueza de garantías de San Isidro dictó la prisión domiciliaria para Simón Natanael Alvarenga, el cantante de cumbia y RKT. La medida llega después de un mes y medio de detención y contempla una condición llamativa: no llevará tobillera electrónica. Solo firmó la promesa de cumplir con la condena en su casa. El cambio de calificación del delito fue la llave que abrió la puerta. La jueza dejó atrás la portación de arma de fuego y la reemplazó por tenencia ilegal de arma. Ese giro permitió que la defensa, a cargo del doctor Diego Storto, consiguiera el beneficio.

El cantante dejó la Alcaidía este mediodía y se trasladó a su domicilio. La detención había ocurrido el domingo 30 de agosto en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires. La policía lo frenó cuando conducía una camioneta sin patente. En el buche de la puerta delantera izquierda, los efectivos encontraron un arma. Ese hallazgo derivó en la causa que ahora avanza por tenencia ilegal y no por portación. La diferencia entre ambos delitos es clave. La portación implica llevar el arma en condiciones de uso inmediato. La tenencia, en cambio, supone tenerla en un lugar sin esa finalidad. Esa distinción, más los antecedentes del caso, inclinaron la balanza hacia la domiciliaria.

Los antecedentes que pesan

Simón Alvarenga no es un desconocido para la Justicia. A los 20 años recibió una condena de seis años de prisión por robo agravado y lesiones. Cumplió cinco meses en una unidad penal y después accedió al arresto domiciliario con tobillera electrónica. Esa condena terminó a mediados de 2022. El episodio de agosto pasado, entonces, lo devolvió al mismo terreno que ya conocía. La defensa argumentó que el cantante tenía derecho a recuperar su libertad bajo las mismas condiciones que cumplió antes. La jueza aceptó ese planteo. El cambio de carátula fue determinante para que la balanza se inclinara.

Un verano sin tobillera

La resolución tiene un detalle que generó ruido. Callejero Fino cumplirá la domiciliaria sin tobillera electrónica. El control quedará sujeto a la promesa del imputado y al seguimiento judicial. No habrá dispositivo que marque cada movimiento. La decisión despertó opiniones cruzadas. Algunos sectores cuestionan que se otorgue ese beneficio a alguien con antecedentes penales. Otros sostienen que el cambio de calificación deja el caso en un terreno más leve y que la domiciliaria sin tobillera es una consecuencia lógica de esa nueva carátula. Lo cierto es que la jueza tomó la determinación y el cantante ya está en su casa.

Análisis de cierre: lo que muestra el caso

El expediente de Callejero Fino deja varias lecturas. La primera es jurídica. La diferencia entre portación y tenencia de arma no es un detalle menor. Cambia el marco penal, cambia la escala de penas y cambia la posibilidad de acceder a medidas alternativas. La jueza aplicó ese criterio y la defensa lo aprovechó. La segunda es social. El caso reabre el debate sobre cómo la Justicia trata a las figuras públicas con antecedentes. Algunos ven una señal de que el dinero y la fama allanan caminos. Otros responden que el cambio de carátula responde a la ley y no al apellido del imputado. La tercera lectura apunta al futuro. El cantante seguirá su proceso en libertad, con una condena que debe cumplir bajo la promesa de no moverse de su casa. Si cumple, el caso se cierra. Si no, la historia puede volver al punto de partida.

Callejero Fino recuperó la libertad en una jornada intensa. La noticia corre por los medios y las redes. Sus seguidores celebran. Sus críticos cuestionan. La Justicia ya habló. Ahora resta ver cómo se comporta el cantante en esta nueva etapa. La pelota, otra vez, está de su lado.

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