FARÁNDULA

Mario Pergolini se niega rotundamente a que Nico Repetto lo reemplace: "No quiero que..."

El conductor abrió el juego sobre su reemplazo en "Otro día perdido" y deslizó una fuerte ironía que expone las internas de El Trece. Adrián Suar negocia el regreso de la estrella.

Mario Pergolini volvió a encender la mecha en la televisión argentina con un comentario que sonó a chiste, pero que dejó al descubierto las tensiones detrás de la pantalla de El Trece. Mientras el gerente de programación, Adrián Suar, negocia a la vista de todos el regreso de Nicolás Repetto a la señal, Pergolini instaló con humor negro la idea de que el histórico animador podría ocupar su lugar en "Otro día perdido"

Lo que pareció una simple broma derivó en un relato de pesadillas y miedos personales, exponiendo la fragilidad de los conductores frente a las movidas de un canal que busca recuperar el rating perdido. La conferencia de prensa encubierta derivó en un ida y vuelta con sus compañeros que dejó más de un interrogante sobre el futuro del ciclo.

El mundo del espectáculo argentino amaneció con un nuevo capítulo de la guerra interna por la audiencia, y esta vez el campo de batalla fue el piso de "Otro día perdido". Mario Pergolini, con su estilo frontal y mordaz, no solo bromeó acerca de quién podría sentarse en su sillón de conductor durante el verano, sino que disparó una frase que se convirtió en el centro de todas las miradas: "No quiero que lo haga Repetto".

La declaración, envuelta en un tono lúdico pero con una carga de verdad innegable, llegó en el momento justo, cuando los rumores sobre el regreso de Nicolás Repetto a la pantalla de Eltrece toman cada vez más fuerza.

La escena, que rápidamente se viralizó en las redes sociales, mostró a Pergolini confesando que tiene pesadillas con la posibilidad de ver a Repetto al frente de su programa. "A veces sueño, estoy con miedo y me despierto. ¡Ah! ¿Qué pasó? Pensé que el otro día 'Otro día perdido' lo conducía Nicolás Repetto'", relató entre risas, pero con un tono que dejó a todos con la intriga. 

La ironía no quedó ahí: el conductor aseguró que, aunque ni siquiera mira su propio ciclo porque lo está haciendo en vivo, no podría tolerar ver a Nico en su lugar, porque entonces no dormiría . Este tipo de confesiones, que cruzan la frontera entre la actuación y la confesión personal, son el sello característico de un conductor que sabe que cada palabra suya se convierte en noticia.

Pero el juego no fue exclusivo para Repetto. En el medio de la charla, Rada y Evelyn Botto, sus compañeros en el panel, comenzaron a tirar otros nombres al aire para alimentar el clima de complicidad. Uno de los que sonó con fuerza fue el de Fabián Doman. 

La sola mención provocó una carcajada generalizada en el estudio, y Pergolini, sin perder el ritmo, sentenció que solo lo llamarían a Doman "para hacerme un daño a mí nada más" . La dinámica del programa, que se mueve entre el humor absurdo y la crítica mordaz, encontró en este intercambio un combustible perfecto para los comentarios de la audiencia. Sin embargo, detrás de las risas, todos saben que el negocio de la televisión es implacable y las fichas se mueven constantemente.

Las bromas de Pergolini no cayeron en el vacío. La semana pasada, Adrián Suar, el número uno de programación del canal, confirmó en una entrevista con Luis Novaresio que está en conversaciones avanzadas con Repetto para un proyecto nuevo. "Estamos hablando con Nicolás. Un programa de juegos, un Repetto auténtico", disparó Suar, encendiendo todas las alarmas en el ambiente televisivo. 

Este movimiento de ajedrez del canal busca replicar el éxito que tuvo con la vuelta del propio Pergolini, y representa una clara estrategia para recuperar figuras históricas que le den pelea a la competencia en el prime time. La posibilidad de que Repetto, un conductor con una identidad tan marcada, desembarque en Eltrece, modifica por completo el tablero.

Mientras Repetto define su regreso con un programa de entretenimiento que promete ser un "big show de talentos" para la temporada de verano , Pergolini se encarga de marcar la cancha desde su trinchera. Su negativa a que Repetto sea su reemplazo, aunque dicha en broma, expone la lógica de un medio donde la competencia es feroz y la lealtad es un bien escaso.

"El programa lo tienen que seguir igual porque Alejandro Borensztein y Diego Gebel se compraron un auto en cuotas, no importa por qué", ironizó Pergolini, dejando en claro que, más allá de las figuras, el negocio debe continuar. La primera opción, según su propia narrativa, es Repetto, y esa certeza parece ser la que le da verdadero miedo.

Este episodio, que mezcla el humor con la cruda realidad de los medios, es un reflejo de la tensión constante que se vive en la televisión argentina. La pelea por el rating, la necesidad de renovar la grilla y el poder de las figuras históricas generan un cóctel explosivo que los conductores saben manejar con astucia. 

Pergolini, un veterano de mil batallas mediáticas, utiliza el humor como un escudo y un arma al mismo tiempo. Al aire, le dijo a su mujer: "Pero si a vos no te importa el programa", a lo que él respondió: "Pero no quiero que lo haga Repetto". Esa contradicción entre el desapego y la posesividad es la que genera el interés del público.

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