FARÁNDULA

Rosalía se sumó al reclamo por la modificación de la Ley de Tierras, y en su show coreó junto a miles: "La patria no se vende..."

La cantante española vivió un momento inesperado en Buenos Aires cuando el público comenzó a corear la consigna ante el inminente debate en el Congreso, para el cual se convocó a una multitudinaria marcha.

El recital de Rosalía en Buenos Aires fue escenario de una manifestación singular, que se viene repitiendo con muchos artistas de nuestro país. Quienes fueron a su último show en Argentina cantaron sobre la modificación de la Ley de Tierras, que se debatirá en el Congreso y para lo que se convocó a una masiva marcha el 6 de agosto. La consigna, que se transformó en multitudinaria en distintos sectores del estadio, se viralizó en redes sociales en cuestión de minutos. Incluso la propia intérprete de "Motomami" se sumó al reclamo, alentando a la multitud desde el escenario y transformando el espectáculo musical en un espacio de protesta colectiva.

 En medio del recital, entre el público se empezó a corear "La patria no se vende" horas antes del debate parlamentario. La frase resonó con fuerza durante la noche y se convirtió en la expresión de un rechazo público a la propuesta que el Senado argentino debatirá en menos de 48 horas, en un contexto de fuerte movilización social.

La proximidad temporal entre el recital y la sesión parlamentaria acentuó el clima de movilización. En las horas previas al debate, la sociedad argentina mostró un notable interés en el tema, que se refleja tanto en manifestaciones públicas como en la viralización de consignas y mensajes en redes sociales. El cántico surgido en el Movistar Arena se inscribe en esta corriente de rechazo y defensa de la soberanía territorial.

Actualmente, el oficialismo persiste en su intento de modificar la ley de tierras y, para lograr la aprobación del proyecto, introdujo sucesivas modificaciones en busca de reunir los votos necesarios. El debate parlamentario ya suma cinco intentos frustrados en el recinto, lo que llevó a los legisladores oficialistas a revisar en profundidad el texto original. 

Desde entonces, el proyecto atravesó 17 borradores, en una negociación marcada por desacuerdos internos y resistencia de bloques aliados. Ahora, referentes del oficialismo aseguran haber encontrado una propuesta que podría destrabar el tratamiento de la ley.

La reacción colectiva en el recital no fue un hecho aislado. En las últimas horas, artistas de distintos géneros se sumaron al rechazo a la modificación de la ley a través de mensajes publicados en sus plataformas digitales. Entre las voces más escuchadas se encuentra la de Lali Espósito, quien convocó abiertamente a marchar frente al palacio legislativo en defensa de la tierra y los recursos naturales. 

"Nos encontramos el jueves en el Congreso", señaló la cantante al inicio de su mensaje, al dejar en claro su postura y su llamado a la acción . Argumentó la importancia de asistir a la protesta y remarcó el objetivo de rechazar cualquier avance sobre la libre venta de tierras nacionales. Espósito hizo hincapié en la necesidad de defender los recursos naturales y la soberanía, al advertir sobre las posibles consecuencias de una modificación en la legislación vigente. "Para defender nuestra tierra, el agua, los recursos estratégicos. Es muy importante que todos estemos ahí", subrayó.

El llamado se viralizó rápidamente, recibiendo apoyo de otros referentes del espectáculo y de distintos sectores sociales. La intérprete, reconocida también por su participación en debates públicos, sostuvo una actitud activa en temas de interés general. En diversas oportunidades, utilizó sus plataformas para opinar sobre medidas adoptadas por el Gobierno y para respaldar causas vinculadas con derechos sociales y ambientales.

Además de Lali, Emilia compartió una campaña de Amnistía Argentina en rechazo a la modificación de la norma, sumando su voz al reclamo colectivo. La participación de figuras públicas en la discusión sobre la Ley de Tierras refuerza la visibilidad y el alcance social de la consigna expresada en el recital de Rosalía, que quedará registrado como un ejemplo de cómo la música puede convertirse en un altavoz de las demandas ciudadanas.

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