FARÁNDULA

Valentina Cervantes habló sobre la exposición de su hijo Benja: "Quiero sentirme una persona más..."

La influencer contó cómo maneja la fama de su hijo en el Mundial, el cariño de la gente y la naturalidad con la que viven la exposición mediática. Más detalles en la nota.

Valentina Cervantes eligió la sinceridad para hablar de la exposición de su hijo Benja, de dos años, en pleno auge del Mundial 2026. En medio del furor por la Selección tras la victoria contra Egipto que provocó un gran festejo del "Niño Telsi" y el protagonismo de su padre, Enzo Fernándezla influencer aseguró que no le molesta la atención, pero dejó claro su deseo de no perder la cotidianidad.

Con una vida que transcurre entre Kansas y la vorágine del fútbol, Cervantes busca que sus hijos tengan una infancia lo más parecida a la de cualquier otro nene, a pesar de los flashes y las redes sociales. "Quiero sentirme una persona más", disparó, en una frase que resume su presente y que eligió para definir esta nueva etapa.

Lejos de incomodarse por el fenómeno que despierta su hijo menor cada vez que aparece en una foto o video, Valentina lo toma con la misma naturalidad con la que empezó a mostrarlo cuando era un bebé. En una charla con el Pollo Álvarez, la ex participante de "MasterChef Celebrity" reveló que no hubo un antes y un después en su forma de compartir su vida. "Empecé a compartir cosas de Benja cuando era muy bebé, como hace cualquier persona con sus hijos", explicó. 

Esa misma lógica la aplica a la hora de pasear por la calle o asistir a los partidos. Aunque sabe que la fama de Enzo Fernández, quien brilla en el Chelsea y en la Selección, pone una lupa sobre su familia, ella se aferra a la rutina y a los gestos simples. La clave, dice, es no tomarse demasiado en serio las repercusiones y agradecer el cariño que reciben a diario. "Me encanta que le den cariño a mis hijos", afirmó, dejando en claro que el afecto del público nunca se transformó en un problema para la pareja.

El pequeño Benjamín, con sus ocurrencias y su carisma, ya es todo un personaje. A sus dos años, se ganó el corazón de los seguidores no solo por ser el hijo del campeón del mundo, sino por sus travesuras que la propia Valentina comparte en sus historias de Instagram. Desde berrinches que terminan en risas hasta confesiones tiernas, como cuando llamó "amor" a su papá o se animó a probar el mate como un verdadero argentino.

En la intimidad familiar, las anécdotas también abundan. Cervantes contó que Benja y su hermana mayor, Olivia, tienen personalidades bien diferenciadas. Mientras que Olivia es más tranquila y disfruta del ambiente futbolístico, Benja es el que provoca las risas con sus ocurrencias, incluso cantando canciones del Chelsea, el club por el que pasó su padre. Sin embargo, no todo fue color de rosa al principio: en los primeros partidos, el ruido y el tumulto de los estadios asustaban al pequeño, aunque con el tiempo logró superar ese temor y hoy festeja los goles como un hincha más.

La vida de Valentina Cervantes es un equilibrio constante entre la exposición y la privacidad. Instalada en Estados Unidos para acompañar a Enzo Fernández durante el Mundial, comparte postales del día a día que muestran la intimidad de la familia. 

En esas imágenes, Olivia y Benja aparecen con las camisetas de la Selección personalizadas con el apellido Fernández, o celebrando los triunfos de la Albiceleste desde las gradas. En una entrevista con Marley en el programa "Por el Mundo", la influencer describió la experiencia como "una locura" y confesó que la emoción de ver a un ser querido en la cancha es un plus que multiplica los nervios. "Cuando es tu familia, quien está ahí en la cancha, la emoción es mucho mayor", expresó .

En este contexto de miradas y flashes, la familia Fernández Cervantes intenta mantener los pies sobre la tierra. Valentina recordó que, para proteger a Benja cuando era más pequeño, evitó llevarlo a varios estadios por el clima y la incomodidad, y que solo lo llevó a la final de la Copa América. 

Hoy, con el respeto que la gente les demuestra, ya sea en la calle o en los eventos, la familia se siente agradecida y continúa con su vida social activa, sin encerrarse en una burbuja. El deseo de Cervantes, que resuena en cada entrevista, es que sus hijos crezcan en un ambiente normal. "No me gusta dejar de hacer cosas, quiero sentirme una más, como cualquier otra persona", enfatizó. El cariño y la atención son bienvenidos, pero la vida cotidiana, las travesuras de Benja y el amor familiar son el verdadero centro de su mundo.

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