FARÁNDULA

Virginia de "Gran Hermano" conoció al femicida Ricardo Barreda en su juventud, con la normalidad que escondía el horror: "Parecía todo normal..."

La exparticipante del reality reveló en Bondi Live que conoció al odontólogo platense y compartió viajes con sus hijas. El relato que estremeció a los conductores y reabrió la memoria del crimen. ¡Mirá el video!

El estreno de la película sobre Ricardo Barreda volvió a poner en el centro de la escena mediática uno de los crímenes más aberrantes de la historia argentina. Pero lo que nadie esperaba era que una exconcursante de "Gran Hermano" apareciera en un programa de streaming con un testimonio tan cercano al femicida. Virginia Demo, invitada a Storytime, soltó una bomba cuando reveló que no solo conoció al odontólogo platense, sino que compartió momentos con sus hijas en la adolescencia. Su relato, que describió un encuentro en el Falcon y la aparente normalidad de la familia, provocó un silencio sepulcral en el estudio y reavivó el morbo por los detalles de un caso que todavía duele.

La televisión argentina tiene una capacidad única para mezclar el entretenimiento con las historias más oscuras, y esta semana ese cóctel explosivo se sirvió en Bondi Live. Nazarena Vélez, Barbie Vélez y Alejandra Maglietti recibieron a Virginia Demo, una exjugadora de Gran Hermano que, lejos de hablar de estrategias o convivencia, llevó el programa a un terreno que ninguno de los presentes anticipaba. Todo empezó cuando Barbie, con esa naturalidad que la caracteriza, soltó un comentario sobre la película que está arrasando en las plataformas. "Vi la película de Barreda. ¡Qué fuerte!", exclamó, abriendo una puerta que terminaría por revelar una conexión insólita entre una participante de un reality y uno de los asesinos más famosos del país.

Maglietti, siempre curiosa, anotó el pendiente en su lista, pero fue Demo quien tomó la palabra con la tranquilidad de quien está contando una anécdota cotidiana. "Bueno, él era de La Plata y yo soy de La Plata", dijo, como si eso explicara todo. Y en cierto modo, lo hacía. La capital bonaerense, escenario de los cuatro femicidios que Barreda cometió en 1992, se convirtió en el eje de una confesión que ninguna de las conductoras esperaba. La exhermanita, lejos de titubear, fue hilando los recuerdos de una adolescencia que compartió espacio con las víctimas sin saberlo. "Yo era amiga de las hijas, del club. Íbamos a un club de allá, el Jockey Club, que en ese momento estaba en Punta Lara, y se hacían fiestas en el barco. Éramos chicas, adolescentes", relató, pintando una imagen de normalidad que contrasta brutalmente con el desenlace de esa familia.

Pero el momento que congeló la pantalla llegó cuando Demo describió un episodio puntual que la conectó directamente con el odontólogo. "Un día fui a la casa de él y nos llevó en el Falcon", reveló, y la mención del automóvil, que se convirtió en un símbolo siniestro de la historia, hizo que las conductoras se inclinaran hacia adelante en sus asientos. Virginia aclaró que no era una amiga íntima de las hijas de Barreda, sino una compañera de club, pero el simple hecho de haber subido a ese auto, de haber cruzado palabras con el hombre que después mataría a su esposa, a sus dos hijas y a su suegra, era suficiente para generar escalofríos. "Parecía todo normal, realmente. Parecía todo normal", insistió, como si esa repetición fuera un intento de reconciliar la imagen del hombre que conoció con el monstruo que revelaron los expedientes judiciales.

La conversación derivó entonces hacia el después. Maglietti, con la sutileza de un martillo, preguntó cómo había procesado Demo el crimen cuando se supo la verdad. "No, como todos. Te imaginás, terrible. Los pormenores los supimos después. Todos esos pormenores que se supone que son ciertos o no", respondió la ex Gran Hermano, dejando entrever que el relato que se construyó alrededor de Barreda, con sus escabrosos detalles, llegó después, cuando los medios ya habían desmenuzado cada rincón de la tragedia. "Eso se supo después. Ahí parecían dos chicas totalmente normales. Salíamos a bailar, íbamos al club, estábamos en la pileta", completó, y la imagen de una vida común, robada por un acto de violencia extrema, planó sobre el estudio.

Mientras el relato de Demo se volvía tendencia en las redes sociales, el mundo del espectáculo seguía de cerca la repercusión de la película que motivó todo este revuelo. Luis Machín, el actor que encarnó a Barreda en la ficción, había dado una entrevista a Teleshow donde explicó el desafío de meterse en la piel de un femicida. "Fue difícil en muchos aspectos, sobre todo sabiendo que cometió cuatro asesinatos", reconoció. Y agregó un análisis que funciona como espejo del testimonio de la exhermanita: la dificultad de abordar a un personaje tan repudiable sin que el público confunda al actor con el rol. Para Machín, el atractivo del papel reside en la posibilidad de explorar una lógica de pensamiento radicalmente alejada de la propia, algo que, en el fondo, no es tan distinto a lo que hizo Demo al recordar a Barreda como un padre normal antes de que la realidad lo desmintiera.

Análisis de cierre:

El testimonio de Virginia Demo en Bondi Live no es solo una curiosidad mediática; es un recordatorio de que los monstruos, antes de serlo, caminan entre nosotros. La aparente normalidad que ella describe, las fiestas en el barco y los viajes en el Falcon, contrasta de manera brutal con el horror final, y esa disonancia es la que sigue atrayendo la atención pública décadas después del crimen. La película, con su enfoque en dar voz a las mujeres silenciadas por Barreda, encuentra en estos testimonios un eco inesperado que refuerza su mensaje. Al mismo tiempo, la inclusión de una figura del entretenimiento como Demo en esta historia reabre el debate sobre cómo los medios construyen y consumen la memoria de los crímenes, mezclando el morbo con la reflexión. El caso Barreda, lejos de archivarse, se revitaliza en cada confesión, en cada ficción y en cada recuerdo de quienes lo vieron desde la vereda de enfrente, sin saber que estaban mirando a la muerte.

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