Tras sus polémicos comentarios, Anya Taylor-Joy celebró la victoria de Argentina contra Inglaterra: La foto
La actriz nacida en Miami pero criada en Buenos Aires apoyó a la Albiceleste en la semifinal del Mundial con un posteo sin palabras que encendió las redes. ¡Mirá la imagen en la nota!
Anya Taylor-Joy volvió a demostrar que su sangre tira más para el lado celeste y blanco. Aunque antes del partido de la semifinal la actriz había hecho comentarios polémicos, después del triunfo argentino sobre Inglaterra subió a sus historias de Instagram una imagen que no deja lugar a dudas sobre su sentimiento.
La historia de Anya con la Argentina no es una moda pasajera ni una estrategia de marketing. Nacida en Miami en 1996, su vida dio un giro inmediato cuando sus padres decidieron mudarse a Buenos Aires, donde todavía vive la mayor parte de su familia.
Hasta los seis años, la actriz se crió en el barrio de Belgrano y fue alumna del Northlands School, la misma institución educativa por la que pasó Máxima Zorreguieta. Su padre, banquero y corredor de lanchas de origen inglés y escocés, nació y creció en la ciudad, y su madre, psicóloga nacida en Zambia pero hija de un diplomático inglés y una española, completó un cóctel cultural que la definiría para siempre.
Cuando la familia se trasladó a Londres, Anya atravesó un período de desarraigo que marcó su infancia. "Aprendí inglés cuando tenía ocho años, era terca y quería irme a casa, no entendía Londres en absoluto", confesó en una entrevista con el Evening Standard, describiendo el shock de pasar de un barrio porteño lleno de vida y vegetación a la grisura de la capital británica.
Por ello, la posición que tomara en un día que podría dividir aguas entre su herencia y su sentimiento, era importante en el mundo del espectáculo. La actriz de "Gambito de dama" habló del duelo durante la avant premiere de "Lucky", cuando un periodista de la agencia AP le consultó si, por su doble vínculo con ambos países, estaba dividida de cara al compromiso y a quién prefería ver como ganador.
Sin rodeos, la intérprete respondió: "Hay mucha tensión en casa en este momento. Por suerte mi abuelo trabajó en las relaciones anglo-argentinas, así que creo que, en lo más profundo de mi corazón, es Argentina. Pero si vamos a perder, me alegra que sea con Gran Bretaña".
Aunque se hizo cargo de su nacionalidad argentina, no cayó bien su desliz al mencionar a Gran Bretaña. Ahora bien, al final del partido, la protagonista de las películas de terror "La bruja" y "Fragmentado" subió a sus historias de Instagram una imagen de la bandera argentina, sin texto, sin comentarios, sin vueltas.
El sol de mayo en el centro de la pantalla habló por sí solo y se convirtió en la respuesta más contundente a semanas de especulaciones sobre sus lealtades divididas. La actriz, que anticipó el partido con declaraciones que dieron la vuelta al mundo, terminó de inclinar la balanza con un gesto mínimo pero de enorme carga simbólica para sus seguidores argentinos.
No es la primera vez que Taylor-Joy muestra su costado más albiceleste. Ya en 2022, tras la consagración en Qatar, la actriz se sumó a los festejos globales y compartió en redes su emoción por la tercera estrella. Pero el partido de esta semifinal tenía un condimento especial: enfrentaba a los dos países que llevan su historia familiar escrita a fuego.
El posteo de la bandera, sin más aditamentos que el sol de mayo, fue un acto de lealtad que muchos interpretaron como un mensaje directo a sus seres queridos en ambos lados del océano. Con esa imagen, Anya no dijo una palabra, pero lo dijo todo.
Argentina ya tiene rival para la final del domingo: España, en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey. Y Anya, que se ganó un lugar en el corazón de los hinchas argentinos, tendrá una nueva oportunidad para seguir demostrando que sus raíces no se negocian.
Mientras tanto, su silencio en las historias de Instagram se convirtió en el himno de un país que la adoptó sin reservas y que ahora la espera para una nueva batalla. La historia de esta actriz, mitad porteña, mitad londinense, quedó escrita en el césped de un estadio y en una pantalla de celular, donde la bandera celeste y blanca flameó sin pedir permiso. Como ella misma dijo, su corazón ya había elegido, y la victoria solo confirmó lo que muchos ya sabían: Anya Taylor-Joy es, en el fondo y en la superficie, una más de la hinchada argentina.



