@Rfilighera

Un ícono fundamental en la producción de Roberto "Tito" Cossa y una obra decisiva, también, en el capítulo de oro de los escenarios argentinos. Nos referimos a "Los compadritos", espectáculo que se estrenó en 1985 en el teatro Presidente Alvear, época de plena instalación de la vuelta a la democracia con el gobierno del doctor Raúl Alfonsín. Tuvo una amplia repercusión de taquilla y al año siguiente fue invitada a participar del Festival de Teatro Latino en la ciudad de Nueva York, en representación de la Argentina, y, también pasó por México y Puerto Rico, recibiendo, el aplauso del público y los elogios de la crítica especializada. A su regreso, se pudo apreciar en el Teatro Nacional Cervantes.

Dirigido por Villanueva Cose y Roberto Castro, el espectáculo contó con Jorge Marrale, Pepe Novoa, Alicia Zanca, José María López, Juan Manuel Tenuta (luego reemplazado para la gira y la segunda temporada por Alberto Busaid) y Leal Rey. La acción transcurre en un recreo del balneario de Quilmes en el que un general sobreviviente del submarino alemán "Graf Spee" quiere iniciar aquí una "movida nazi" que tenga como eje esa zona del conurbano. En tanto, el dueño de ese recreo es Carmelo, un comerciante que habita allí con su esposa y su hija y que está decidido a hacer plata como sea.

Precisamente, el comandante alemán Steiner está decidido, para llevar a cabo tal empresa, a contar con un verdadero ejército de compadritos, "hombres valientes y nacionalistas como las SS", según reza. En función de esta dinámica; el alemán va a contratar al Morocho Aldao para que le asigne hombres y estrategias al respecto. En derredor de una historia que abreva, por un lado con el género de la farsa y, por el otro, con el grotesco, rubro magnífico y emblema representativo de nuestra identidad cultural, "Los compadritos" nos dibuja un país, al borde los años cuarenta, donde ciertas mentalidades fascistas se afianzan a la par del ascenso económico de una clase media con aires y expectativas de grandeza.

Lúcido grotesco. La pieza aborda con cierto tono de humor el modelo del “fracaso” argentino. El oportunista, el chanta; todos sus personajes son seres frustrados.

Una obra, en definitiva, en la que Tito Cossa vuelve a graficar esas mentalidades argentinas ancladas entre el bienestar económico y la ideología intolerante; un país que se desenvolvía en el marco de una crisis social endémica, en donde los pobres son pobres y los ricos, cada día más ricos. Con su particular veta de crítica social y rigor en el humor, el autor plasmó una radiografía impecable de país y personajes.

En una entrevista de 2006 con Página 12, Cossa analizaba: "La dictadura era todavía algo cercano, pero éste no era un tema nuevo para mí. Desde siempre me interesó ese argentino de clase media, o media baja, que tiende al fascismo, que se potencia cuando no existe un proyecto de país solidario. A lo mejor, bajo cierta etapa del peronismo de Perón fue diferente. No sé por qué pensé escribir entonces sobre ese fascismo, cuando, creo, fue el mejor año en democracia".

"Los compadritos" se inscribió en la más firme estirpe condición de recorrido cultural por antonomasia y conforma, sin dudas, una obra para seguir recordando y admirando.