Investigadores alemanes y chinos descubrieron la estructura de una enzima clave del coronavirus que causa la actual pandemia y elaboraron un compuesto que permitió inhibirlo en fase experimental, informó la Universidad de Lübeck, aunque alertó que "tomará años hasta que se convierta en un medicamento".

La investigación, que fue publicada en la revista Science bajo el título "La estructura cristalina de la proteasa principal del SARS-CoV-2 proporciona una base para el diseño de inhibidores mejorados de -cetoamida", fue anunciada luego en un comunicado de la universidad.

¿Qué son las enzimas? Son moléculas orgánicas que actúan como catalizadores de reacciones químicas, es decir, aceleran la velocidad de reacción. Comúnmente son proteínas. Casi todos los procesos en las células necesitan enzimas para que ocurran a niveles importantes. En este caso, al conocer la estructura de esta enzima del virus, se podría crear un medicamento que la ataque y así evitar que se replique en el cuerpo humano.

Concretamente, el equipo de investigación liderado por Rolf Hilgenfeld logró a través de la combinación de procesos de laboratorio, rayos X y cálculo matemáticos "encontrar la estructura de la principal proteasa viral (Mpro, también llamada 3CLpro)" involucrada en "la formación del complejo de replicación del coronavirus", esto es, una proteína clave en la capacidad del virus de replicarse.

En el comunicado, se explicó que "basado en la estructura cristalina de la proteasa principal del nuevo coronavirus, Hilgenfeld pudo transformar su compuesto de plomo previamente desarrollado en un potente inhibidor del nuevo coronavirus" y lo bautizaron con el nombre de "13b".

Esto fue posible gracias a que el equipo venía trabajando en inhibidores desde 2013, justo después del brote del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) en la Península Arábiga.

"Desde entonces, él y su equipo han estado desarrollando y optimizando inhibidores de la proteasa principal de todos los coronavirus posibles", aseguró la universidad.

Tras formular el compuesto, el equipo examinó su comportamiento en ratones sanos y demostró que no es tóxico y se administra mejor por inyección debajo de la piel o por inhalación.

"Ahora nuestro ingrediente activo tendrá que convertirse en un medicamento", explicó Hilgenfeld, quien aclaró que "para hacer esto, tenemos que tener una compañía farmacéutica a bordo, ya que esta es la única forma de soportar las cargas financieras de los ensayos clínicos".

No obstante, alertó que "sin duda, tomará varios años para que nuestro ingrediente activo se convierta en un medicamento contra el coronavirus" y explicó que "si todo sale bien, el medicamento podría estar disponible para el SARS-CoV-3, pero ciertamente no durante el brote actual".