Había pedido autorización a la Justicia y, contra todo pronóstico, por integrar el grupo de riesgo de mayores de 65 años, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner viajó a Cuba para visitar a su hija Florencia, que cumple un tratamiento para recomponerse del estrés postraumático y el linfedema en las piernas.

Con el Senado paralizado esta semana por las medidas preventivas relacionadas con el coronavirus, y en medio de rumores sobre el posible retorno de la menor de los Kirchner, Cristina consiguió el permiso del juzgado del Tribunal Oral Federal 2 para armar las valijas y volver al país caribeño, en el que estuvo hace menos de un mes, y regresar el próximo domingo.

La ex presidenta arribó ayer en un vuelo regular de la aerolínea de bandera Cubana de Aviación -en la que viaja habitualmente-, en medio de un extenso silencio mediático y en las redes, que data desde la primera semana de marzo. Fue Alberto Fernández el que abogó por su vice: "Cristina es víctima de la mala Justicia" dijo y asumió que "esos jueces de la mala Justicia están al servicio del poder de turno. Conmigo eso se terminó", sentenció en una entrevista mano a mano en Canal 9.