C omerciantes del barrio porteño de Once que durante la semana abrieron sus locales, a pesar de la prohibición oficial para hacerlo y del pedido de "paciencia" por parte del gobierno porteño, anunciaron ayer que continuarán con su accionar, ya que "no se puede aguantar más" la cuarentena.

La presidenta de la Cámara de Comerciantes Mayoristas e Industriales (Cadmira), Carolina Magariños, afirmó que "durante toda la cuarentena los comerciantes del centro comercial de Once fuimos muy respetuosos con las normas y cumplimos con tener cerrados nuestros locales, pero ya no se puede aguantar más: una pyme no puede estar tanto tiempo cerrada".

La dirigente precisó, además, que "lo que terminó de molestar a los comerciantes es que las calles de la zona se han llenado de venta ilegal". En declaraciones radiales, describió que "toda la zona de Once que está con los locales cerrados está llena de manteros que están comercializando libremente. Entonces, que los inspectores vengan y clausuren los locales, pero dejen que opere tranquilamente la venta ilegal callejera es algo que indigna".

Las afirmaciones de Magariños parecieron responder a dichos previos del jefe de gabinete porteño, Felipe Miguel, quien, al mismo tiempo que aseguró que comprende "perfectamente el reclamo de los comerciantes" de la zona de Once que todavía no están habilitados para funcionar, pidió "un poco más de paciencia" y dijo que "más del 90% del comercio en la ciudad ya se reactivó".

En este sentido, Miguel remarcó la importancia de la apertura gradual para poder ir "conteniendo el riesgo de contagio y midiendo el impacto". En declaraciones a radio Continental, consultado sobre los comercios cercanos al centro de transbordo de Once que el jueves y ayer abrieron sus puertas a pesar de no estar habilitados y a los locales gastronómicos de Recoleta donde se vieron grupos de personas consumiendo bebidas, advirtió que "si es necesario labrar una infracción se hará, pero nuestro objetivo es que sigamos cumpliendo con un tema de responsabilidad y conciencia".

En la ciudad funcionan los comercios barriales y los que están sobre avenidas, pero aún no fueron habilitados los cercanos a los centros de transbordo de Retiro, Constitución y Once, además de los que están sobre la calle Avellaneda, por la elevada circulación de personas en esas áreas.

La reacción

En ese escenario, el miércoles, un grupo de comerciantes de Once cortó parcialmente la avenida Pueyrredón para reclamar la reapertura de los locales. "Basta de negarnos el derecho al trabajo", fue una de las frases expuestas en los carteles utilizados durante la protesta, que también tenía consignas como "Queremos trabajar" y "150 días cerrados". Los comerciantes realizaron el corte parcial con distancia social y elementos de cocina para hacer sonar y reclamaron por la numerosa presencia de "manteros" en las veredas.

En tanto, el jueves hubo comercios que abrieron a pesar de no contar con el permiso para trabajar. Algunos mantuvieron las persianas abiertas por la mitad para atender al público de manera presencial, aunque sólo cuentan con la posibilidad de llevar a cabo su actividad mediante "delivery". A última hora, un grupo de inspectores se dirigió a la zona y luego los comercios no autorizados decidieron cerrar sus puertas por temor a recibir multas.

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