> Cuidar las horas de descanso, ya que la falta de buen dormir hace estragos en la atención, la motivación y el esfuerzo que tienen que hacer los estudiantes en la escuela.

> Lo mejor que los padres les pueden dejar a sus hijos es "la seguridad del amor de su familia, y la valoración del aprender y el esforzarse como camino para las propias felicidad y realización".

> Predicar el buen trato y el respeto que debe imperar en la escuela, con los docentes y con los compañeros. Preguntar tanto si su propio hijo es motivo de burlas como si se burla o maltrato a compañeros o a docentes.

> Buscar formas de mantener contacto con los docentes, preceptores, autoridades. Solicitar reuniones, ya sea presenciales o por contacto virtual o telefónico.

> Tratar de mantener viva la curiosidad, que la llama del "por qué" de los niños y niñas no se apague, que sigan preguntándose por qué suceden las cosas que viven cada día y que lleven esas preguntas a la escuela.

> Valorar el esfuerzo cotidiano, preguntando lo que se hizo, transmitiendo confianza y respaldo a los hijos e hijas. Faltar a clases tiene que ser una excepción, y luego hay que recuperar y buscar lo que se trabajó.