La cuarentena trajo una consecuencia que no era su objetivo, pero que resulta positiva: la baja de los robos. Los robos y hurtos bajaron en su conjunto 92% desde el inicio del aislamiento (20 al 25 de marzo), con un promedio de 28 casos por día, frente a un promedio diario de 355 casos durante el mismo período de 2019, según fuentes del Ministerio de Seguridad de la ciudad. Cuando comenzaba a quedarse más gente en las casas, entre el 1º y el 19 de marzo se registró un promedio diario de 255 casos, con una baja del 23% frente a los 331 casos promedio de 2019 en las mismas fechas.

La poca circulación en la calle hace que hayan disminuido considerablemente los arrebatos, los motochorros robando celulares, las mecheras que necesitan de los comercios abiertos, los punguistas que se favorecen en el amontonamiento de gente. "El delito disminuyó mucho por la no circulación de personas en la calle, pero sí crecieron las estafas por Internet pidiéndole a la gente que ponga sus datos", dice a Crónica el especialista en seguridad Martín Durán.

También el hecho de que todos los vecinos estén en las casas dificulta el ingreso a ellas sin que ninguna persona se dé cuenta y llame a la policía. "Los delincuentes están en contacto con otros que están en la cárcel, y no quieren ir justo ahora presos porque no saben si van a tener recursos necesarios para atenderlos si el virus llega al penal", explica Durán, y agrega: "Es como antes de Navidad y Año Nuevo: también disminuye porque no quieren estar presos en las fiestas y porque luego comienza la feria judicial".

Otro punto que explica la baja del delito es la cantidad de efectivos de todas las fuerzas de seguridad que hay en la calle. Sumado a los pocos autos circulando y los cierres de los ingresos a la ciudad, se les hace muy complicado "garantizar la fuga", como dicen ellos. Los mismos vecinos están muy alertas a que ningún otro viole la cuarentena, lo que hace aún más complicado que pasen inadvertidos. Y claro, a los delincuentes no se les da permiso para circular, con lo cual al serles requerido por la policía y no tenerlo, podrían descubrir que tienen antecedentes. Hasta hacer el "cuento del tío" se les dificulta, porque los vecinos están muy comunicados entre sí. La baja del delito de robo no era la finalidad de la cuarentena, pero de manera lateral colaboró con el.

"En cambio, la cuarentena agrava la violencia de género", sostiene Durán (ver página 22). Este delito, como el abuso infantil, se comete en general entre cuatro paredes, con lo cual el agresor está con la víctima todo el tiempo. Las instituciones del Estado y las organizaciones se están ocupando de cómo llegar cuando la víctima no puede pedir ayuda al estar el agresor todo el tiempo en la casa. Una vez más, los vecinos pueden y deben ayudar llamando al 911.