España concluyó ayer su cuarta semana de confinamiento con otro descenso en la cifra diaria de muertos y contagios por coronavirus que refleja una tendencia regresiva de la pandemia, mientras el gobierno anunció nuevas medidas como el reparto de barbijos en el transporte público a partir del lunes, cuando se reinicie la actividad económica no esencial.

"Los datos nos confirman que estamos en la senda de cumplir el objetivo que nos habíamos fijado esta semana: la ralentización", subrayó el Ministro de Sanidad español, Salvador Illia. De acuerdo con el último balance oficial, el coronavirus se cobró ya la vida de 15.843 personas en España, 605 en las últimas 24 horas, la cifra diaria de muertos más baja desde el 24 de marzo, cuando fallecieron 514 personas. El número de enfermos también subió en menor proporción que la jornada previa.

En línea con las recomendaciones de la Unión Europea (UE), las autoridades aconsejan la "utilización complementaria" de mascarillas reutilizabas durante los trayectos al trabajo, cuando se produzcan en transporte público, ya sean subterráneo, trenes y colectivos. Debido a la escasez de las mascarillas, el Ejecutivo anunció que las repartirá en los puntos críticos.