El Museo del Louvre, en París, permaneció ayer cerrado como medida de precaución ante el coronavirus. La decisión fue tomada luego de que se confirmara que en Francia ya hay más de 130 casos de la enfermedad, el segundo mayor número de Europa, detrás de Italia.

Según explicaron sus autoridades en Twitter, cuando todo era aún incertidumbre, "una reunión de información sobre la situación sanitaria ligada a las medidas de prevención, tras las instrucciones ministeriales transmitidas por las autoridades competentes, retrasa la apertura".

Finalmente, se decidió no abrir las puertas, con lo que buscaron evitar contagios masivos dentro del museo, que el año pasado fue visitado por 9,6 millones de personas. "Estamos muy preocupados, porque recibimos visitantes de todo el mundo", manifestó Andre Sacristin, representante del personal que trabaja en la institución.

El sábado, el gobierno de Francia había anunciado la prohibición de todos los grandes acontecimientos que se realicen en recintos cerrados y reúnan a más de 5.000 personas y las que se organizaran en espacios abiertos que puedan congregar a mucha gente procedente de zonas de riesgo.