E l coronavirus se llevó la vida de uno de los mejores dibujantes del mundo, un orgullo argentino. Juan Giménez falleció en la noche del jueves en su provincia natal, Mendoza, a los 76 años. Vivía en España y llegó de allá ya infectado por el Covid-19, pero asintomático. Recién el 16 de marzo tuvo síntomas leves, y el 22 de marzo ingresó a terapia intensiva del Hospital Central. Es la tercera persona que muere por Covid-19 en Mendoza. Y era un gran amigo mío. El equivalente en Hollywood seria decir que uno es amigo de Robert De Niro o de Al Pacino.

Tal su magnitud como artista. Lo conocí allá por 1978, cuando él recién comenzaba a trabajar como dibujante y yo como guionista. Me dibujó entonces el unitario de ciencia ficción "Una gran amistad", que se convirtió en esa relación entre él y yo, en principio por carta ya que él vivía en Mendoza y se mudó a España, pero nos encontrábamos cuando andaba por Buenos Aires. Amábamos la ciencia ficción, el cine y las maquetas, así que charlábamos horas. Estuvo en mi casa y se enamoró de las empanadas salteñas de mi vieja. Tengo dos originales suyos que me regaló, encuadrados. Y me dibujó dos unitarias más: "El extraño juicio a Roy Ely" y "Las Fábricas". Yo le vaticiné que iba a llegar a ser uno de los mejores dibujantes y él se reía. Llegaron series de cómics que le dieron fama mundial, como "As de pique", "Ciudad", "Cuestión de tiempo, "Estrella Negra", y "La casta de los Metabarones". Y Giménez fue considerado "el mejor dibujante del mundo" por la revista Comix Internacional, ganó el premio Gaudí del Salón del Cómic de Barcelona en 1990 y el Oscar a la historieta, el Yellow Kid. Y jamás perdió su humildad. Ahora se puso uno de sus trajes espaciales, se subió a una de sus naves y se fue al espacio. Nos privó de su arte un virus de ciencia ficción. A los argentinos se nos fue un creador inigualable y a mí un amigo inolvidable.