D espués de tanta espera, de tener que trabajar como albañil para poder sobrevivir, a Daniela Bermúdez se le había presentado la oportunidad de volver a combatir y, como si fuese poco, por el título del mundo. Sin embargo, en las últimas horas recibió una pésima noticia que produjo que no pueda presentarse.

"La Bonita" ya estaba lista para viajar a Rusia para medirse el próximo 31 de octubre ante Tatyana Zrazhevskaya por el título mundial supergallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Sin embargo, en los controles de coronavirus, su papá dio positivo, por lo que la pugilista deberá estar aislada y cumplir una cuarentena.

La actual monarca de los gallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) tuvo que subir de peso para la categoría y cuando estaba próxima a subirse al avión, fue notificada de que Tito, su papá y entrenador de toda la vida, contrajo la enfermedad.

Su historia

"Yo hago de todo un poco, me gusta revocar, colocar cerámicos, pintura. Estábamos haciendo un quincho con parrillero cuando me llamaron. Bueno, mis hermanos siguen con el tema ese y también se pusieron a ayudarme para entrenar". Entre la timidez y la frescura de siempre, las palabras brotan aceleradas de la boca de Daniela "La Bonita" Bermúdez, la boxeadora oriunda de Villa Gobernador Gálvez. No se le caen los anillos por tener que decir que durante la pandemia necesitó volver a trabajar de albañil con asiduidad, como lo hacía antes de la incursión en el boxeo profesional, allá por 2010. Y no se le caen ahora como no se le caían cuando tenía 12 años y tenía que salir a cartonear, porque de una u otra forma había que llenar la olla durante la terrible crisis económica tras la renuncia de Fernando de la Rúa a la Presidencia de la Nación. Pese a todos sus títulos del mundo y al buen estilo que la distingue como una de las mejores pugilistas argentinas, ni ella ni ninguna boxeadora mujer (al menos las nacidas por estos lados) pueden vivir del boxeo. O sí, pero no de modo lo suficientemente holgado como para atravesar un año sin pelear.

Las bolsas de las chicas son ínfimas al lado de las que obtienen los hombres y, entonces, en esta nueva situación apremiante, aunque por un virus, hubo que buscar alternativa. La alternativa fue la albañilería. La Bonita viajaba acompañada de su papá y entrenador, Tito, quien lamentablemente dio positivo de Covid-19, y de su novio, Gustavo García.

Tito fue boxeador en el Chaco hasta que llegó a Villa Gobernador Gálvez y mientras hacía trabajitos, entrenaba pibes en una unidad básica convertida en gimnasio, que además fue el refugio y cuna de sus hijos, ya que todos, a excepción del más pequeño, decidieron ser boxeadores: Gustavo, Daniela, Roxana y Evelyn, de las mujeres la más chica y tan prometedora como "La Bonita", pese a que lleva sólo 13 peleas profesionales.

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