L uz, cámara, acción. La Asamblea Legislativa abrió políticamente el 2020. Fueron 80 minutos en los cuales Alberto Fernández, medido en sus palabras, impulsó proyectos, evitó realizar anuncios económicos, dijo que la renegociación con acreedores "no será mágica", se metió en el corazón de la llamada "ola verde" y navegó sobre la reforma judicial, entre otros puntos. Militancia en la calle y una oposición sin profundas críticas al discurso marcaron la inauguración del 138° período de sesiones ordinarias del Congreso.

"El futuro está en nuestras manos, y es con todos". Terminaba el discurso y el Presidente -que, a diferencia del 10 de diciembre, no llegó manejando su auto- hacía mención a la ya clásica frase del Frente de Todos. Y así dejaba atrás el discurso de una hora y veinte minutos con el cual dio, formalmente, inicio a un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso nacional. A su lado aplaudían sus dos aliados políticos: Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner.

Con sus clásicos anteojos de lectura, Fernández empezó hablando de la palabra, hoy "devaluada peligrosamente". Cuando el reloj apenas pasaba las 12, el Presidente disparó que "muchos creyeron que el discurso es una herramienta idónea para instalar en el imaginario público una realidad que no existe. Nunca midieron el daño que con la mentira le causaban al sistema democrático".

"Gobernar no es mentir ni es ocultarle la verdad al pueblo", dijo Alberto Fernández, para, acto seguido, hacer hincapié en la situación que encontró el 10 de diciembre pasado: "Recibimos un país dañado en su tejido social y productivo y con su alma herida por divisiones profundas".

Entre el detalle de la gestión anterior, Alberto Fernández resaltó "el nivel de inflación récord de 53,8% durante el 2019"; los vencimientos de capital de este año que representan 48.968 millones de dólares"; la desocupación del 9,7%, "destruyendo más de 240.000 empleos privados entre 2015 y 2019"; "la recesión profunda"; los aumentos tarifarios de los servicios públicos y la deuda con la Anses (a altas tasas de interés) de más de cinco millones de argentinos.

"Encontramos un Estado debilitado donde casi desaparecieron los instrumentos de regulación", resumió el jefe de Estado, que llegó al Palacio Legislativo en compañía de su pareja, Fabiola Yáñez. En esa línea fijó como prioridad "comenzar por los últimos para poder llegar a todos". "Al mismo tiempo, estamos dejando atrás una política económica centrada en la especulación para volver a poner el foco en el trabajo y la producción", añadió.

Tras agradecer a los legisladores por la sanción de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva -medida con la cual el Ejecutivo busca, como dicen, "encender la economía del país"-, Fernández repasó algunas de las medidas tomadas en 81 días de gestión. Entre otros resaltó el "incremento salarial mínimo y uniforme para los trabajadores en relación de dependencia del sector privado"; similar medida para el sector estatal; el bono de emergencia de 5.000 pesos para jubilados en los meses de enero y diciembre y el subsidio extraordinario de 2.000 pesos en el mes de diciembre por cada hijo de las titulares de la Asignación por Embarazo y de la Asignación Universal por Hijo; la baja en la tasa de interés en los Créditos Anses; la disminución en las tasas de interés para las tarjetas de crédito; la moratoria de la AFIP para pymes, monotributistas y entidades sin fines de lucro; la doble indemnización para despidos sin causa; el relanzamiento de Precios Cuidados; la renovación del Ahora 12; el congelamiento temporario de tarifas; el 18,8% de aumento en las jubilaciones mínimas; el relanzamiento del Programa Remediar y la emergencia sanitaria.

"Ahora sabemos que no sólo en endeudamiento externo y concentración de vencimientos de la deuda batimos todos los récords. Por eso la lucha contra el hambre es nuestra prioridad. Porque comer no puede ser un privilegio", manifestó Fernández.

La medida troncal desde su asunción fue el Plan Argentina contra el Hambre, programa con el cual busca que "la inyección de más de 70.000 millones de pesos anuales (más de 1.000 millones de dólares) que representa la tarjeta AlimentAR quede en los pueblos de nuestra Patria", sentenció. "Vamos a exigirles total responsabilidad a los formadores de precio", aseguró.

Si bien no ahondó en detalles sobre la negociación con el Fondo Monetario Internacional, Alberto habló del "nunca más a un endeudamiento insostenible". "Hemos iniciado las negociaciones para reestructurar la deuda pública", añadió.

Entre sus anuncios, razón por la cual siempre genera expectativas la inauguración del año legislativo (ver página 4) se destacaron el proyecto de ley de interrupción del embarazó que enviará en los próximos días, la reforma judicial para terminar con la "discrecionalidad" en la Justicia y la "propuesta generosa en materia de derechos de exportaciones" sobre la soja.

Al cierre pidió entender "que todos los argentinos estamos a bordo de un mismo barco". "Hay una Argentina más justa que nos debemos. Está en nuestras manos poder construirla", señaló.

Así, bienvenido el ciclo legislativo de 2020.

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