E n tiempos de cuarentena, el ingenio adquiere un rol clave no sólo para afrontar el encierro, sino también en la toma de cuidados en el momento de salir a la calle con el afán de realizar los quehaceres domésticos. En el distrito bonaerense de Lanús, un supermercadista chino recurrió a un termómetro digital para tomarle la temperatura a cada cliente que desee ingresar al autoservicio. Una medida que fue bienvenida por los vecinos, al considerar que garantiza su propia salud.

En el conurbano bonaerense las distancias se amplían, las comodidades y la diversidad de ofertas se limitan, y en cuarentena todo ello se pone muy de manifiesto. En Lanús Oeste, en Cavour 3200, se asienta un autoservicio, uno de los pocos de la zona, en el cual tiene lugar una medida particular, ingeniosa y saludable para estos tiempos. En un supermercado chino, situado en la mencionada cuadra, sus dueños reciben a sus clientes en forma particular, con un barbijo, puesto que a cada vecino que desee ingresar a su autoservicio le toman la temperatura corporal.

En la puerta el supermercadista extrae un termómetro portátil y bajo esa mecánica corrobora si el visitante tiene fiebre o no. Posteriormente, cuando el comerciante asegura que no presenta estado febril, le permite el ingreso. La iniciativa comenzó a implementarse pocas horas después de decretarse la cuarentena. Afortunadamente, hasta el momento no se han registrado personas que hayan superado los 36 grados de temperatura.

Por su parte, los clientes han aceptado este control de buena forma, se han mostrado predispuestos, dado que estiman que es una forma no sólo de cuidarse los dueños del supermercado sino también a ellos mismos. Al respecto, Adela señaló que "lo veo muy bien porque el comerciante está expuesto y además nos permite saber a nosotros mismos nuestro estado de salud". En tanto, los representantes del local dejaron en claro que "no es por nosotros solamente sino que es una forma de mantenernos a resguardo todos".