Después de un viaje de tres días, pasando por tres continentes, Lucía Fresco, una de las figuras del seleccionado argentino de vóleibol, llegó ayer desde Corea del Sur para realizar la cuarentena en Argentina.

La entrerriana, opuesta del club Pink Spiders, partió desde Seúl el miércoles pasado, hizo una escala en Etiopía y llegó a San Pablo (Brasil), donde quedó varada al no conseguir ningún vuelo. Luego abordó un colectivo con un contingente de argentinos y llegó a Foz de Iguazú, después de 15 horas, para intentar cruzar la frontera.

"En Foz de Iguazú no nos querían dejar pasar. Un hombre se desmayó, otra mujer hiperventilaba... Fue muy estresante. Finalmente nos autorizaron y nos trajo un avión militar, el Hércules, a Buenos Aires", relató Fresco, quien ocupa un departamento vacío para hacer la cuarentena.

"Llegué justo antes de que cerraran el espacio aéreo de Brasil. No puedo creer todo lo que viví. Parecía una situación de guerra. Mi familia no duerme desde hace tres días. Recién cuando entré al departamento pude llorar", confesó la oriunda de Chajarí.