Como todo inicio de campeonato, el de la Copa de la Superliga renueva la esperanza de un Independiente desacostumbrado a los festejos a nivel local. Tras un flojísimo torneo, el equipo de Lucas Pusineri pone en marcha una nueva ilusión, recibiendo a un buen Vélez cuyo juego pasa a ser una incógnita tras la salida de Gabriel Heinze.

Se trata de un gran partido entre dos que siempre son mencionados como posibles candidatos, aunque el presente es mucho más alentador en el lado de Liniers, que culminó la Superliga en tercer lugar. O para ser más simples y demostrar que hay una diferencia entre los dos más grandes y el resto, fue el primero después de Boca y River.

Vélez tendrá sentado en el banco a Guillermo Morigi, que hará las veces de entrenador interino a la espera de una definición (se dice que Mauricio Pellegrino está al caer). El desafío del Fortín pasa por demostrar que puede continuar con el trabajo que llevó a cabo el Gringo Heinze. De antemano tiene algo a favor: el equipo armado que dejó el rosarino.

Independiente irá con una formación casi similar a la que goleó a Central Córdoba de Santiago del Estero, en la que actuaron varios juveniles. Pusineri tendrá la difícil misión de convercer a su tropa de que puede pelear en este campeonato que es fundamental para los promedios, así como también para la clasificación a los torneos sudamericanos

de 2021.