Los incendios forestales que empezaron hace una semana en la zona de exclusión de Chernobyl siguen arrasando la zona, a pesar de la lucha de cientos de bomberos ucranianos que tratan de sofocar las llamas mientras se exponen a un incremento de la radiación. Las autoridades decidieron triplicar el número de efectivos enviados a la zona desde el lunes pasado para hacer frente al fuego, que provocó una gran columna de humo, llegando a los 400 hombres afectados a la tarea. A pesar de que el Servicio Estatal de Emergencia asegura que el nivel de radiación continúa siendo "admisible", para Egor Firsov -del Departamento de Medio Ambiente- los incendios han provocado un significativo aumento de las emisiones en el área hasta un nivel 16 veces por encima de lo normal. A Firsov se le suman varios expertos medioambientales, quienes temen que las llamas remuevan las cenizas radiactivas que se encuentran en el suelo, en una zona en la que la sequedad del terreno y el fuerte viento contribuyeron a propagar los incendios.