los detenidos, una mujer de 52 años de nacionalidad española y un hombre de 57, atendían la verdulería que la víctima tenía en la parte delantera de su casa, y a cambio de su trabajo, ella los dejaba vivir en el domicilio, explicaron los voceros. Luego del horrible crimen, continuaron atendiendo a los clientes del local como si nada hubiera sucedido. La septuagenaria les dio la mano y no sólo le agarraron el brazo, directamente se lo cortaron.