Las calles de Lombardía parecían desiertas. En las plazas y las iglesias no había nadie. Es que desde ayer rige en esa región del norte de Italia una prohibición total de entrada y salida. Lo mismo fue decretado por el gobierno para la denominada "zona roja", compuesta por las provincias de Módena, Parma, Piacenza, Reggio Emilia, Rimini, Pesaro, Urbino, Venecia, Padua, Treviso, Asti y Alessandria.

Un total de 16 millones de personas fueron afectadas por el decreto, que también estableció el cierre de gimnasios, natatorios, museos, estaciones de esquí, centros culturales y comerciales, que no pudieron abrir durante el fin de semana. Además, las escuelas continuarán cerradas hasta el 3 de abril.

El inicio de la medida coincide con un aumento de los muertos en el país, que llegaron a 366, mientras que también hubo 6.387 infectados.

Al explicar las restricciones, el presidente italiano, Giusseppe Conte, explicó que la medida "limitará el movimiento en el territorio" e insistió en que solamente se podrá obviar esta regla si se justifican "las necesidades laborales, situaciones de necesidad o en caso de emergencia".