E l gobierno arrancará la semana con todas las miradas puestas en el Senado. La Comisión de Presupuesto y Hacienda será, el martes, el inicio del camino en la Cámara alta del proyecto que busca un aporte extraordinario por parte de unos 10.000 poseedores de fortunas superiores a los 200 millones de pesos. Con esta iniciativa, el objetivo de la Casa Rosada es recaudar unos 300.000 millones de pesos.

No habrá dictamen urgente, sino que se abrirá la comisión a varias sesiones de debate. En los pasillos del Congreso no saben aún si el proyecto entrará para su discusión en el pleno del Senado en las sesiones ordinarias o si deberá pasar para extraordinarias. La iniciativa viene de Diputados, donde tuvo media sanción el miércoles pasado, y el oficialismo no tendrá problemas en que se convierta en ley.

Habrá que ver si, tal como anticipan varias organizaciones empresarias, el tema pasa a la Justicia y deriva en una catarata de juicios contra el Estado. Quienes se oponen a la iniciativa argumentan que es inconstitucional, y que implica una doble imposición tributaria a quienes ya pagan impuesto a los Ingresos Brutos. El gobierno responde que no es un impuesto, sino un tributo por única vez. La Justicia, como siempre, tendrá la palabra final.

En cuanto a la oposición, en el Senado Juntos por el Cambio rechazará el texto, al igual que lo hizo en la Cámara baja. La letra del proyecto establece un porcentaje a pagar de entre el 2 y el 3,5% para los poseedores de bienes por más de 200 millones de pesos, en una escala gradual. También quedan alcanzados los bienes declarados en el exterior, que tienen un recargo del 50% sobre lo que se abona habitualmente.

A la hora del análisis, el gobierno sabe que el impuesto puede generar otro conflicto con el sector empresario, con el que se había recuperado cierta calma tras el intento de expropiación de la empresa Vicentin. De hecho, el recientemente fallecido banquero Jorge Brito había advertido en uno de sus últimos reportajes respecto de que este impuesto, aunque fuese por única vez, iba a generar una rebelión fiscal.

El riesgo para el gobierno es generar otro frente de batalla con los empresarios, a quienes necesita de manera imperiosa como socios en la recuperación económica tras la pandemia.

También apareció como una voz crítica hacia la iniciativa el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, quien había apuntado a que "la inversión no se alienta con el látigo". Lavagna plantea otro de los riesgos que puede traer el "aporte": además de generar una rebelión fiscal, puede significar un elemento que ahuyente la llegada de inversiones

Por otro lado, el aspecto positivo del impuesto a las "grandes fortunas", para el gobierno, además del obvio incremento en la recaudación, tiene que ver con la necesidad del Ejecutivo de congraciarse con su base electoral y, aunque no se diga abiertamente, dar la idea de que el ajuste es para todos.

El Ejecutivo tuvo que soportar críticas por el cambio en el método para calcular las jubilaciones y la eliminación del Ingreso Familiar de Emergencia, y tenía que enviar un mensaje en el sentido de que los "ricos" también iban a hacer un esfuerzo, en un año marcado por una economía que venía golpeada y terminó de caer como consecuencia del coronavirus.

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