La mujer de 45 años acusada de haber torturado con quemaduras de plancha y asesinado a puñaladas el mes pasado a su tío, un jubilado español, en el barrio porteño de Boedo, fue sometida a una evaluación mental que determinó que, si bien padece trastornos por el consumo de drogas y rasgos psicopáticos, comprende la criminalidad de sus actos y es imputable.

En tanto, los investigadores sumaron al expediente una nueva prueba que compromete a la imputada María Laura Peralta (45): una imagen de una cámara de seguridad donde se la ve en la esquina de avenida La Plata y Metán, a metros de la escena del crimen, cargando una TV de 50 pulgadas robada en casa de la víctima, su tío Antonio Landeira (87). En una de las principales escuchas telefónicas que la incriminaron en la causa, Peralta le contaba a su cuñada: "Tengo una pantalla 50 pulgadas, voy a ir a la Zavaleta para que me den plata".

El juez Luis Schlegel recibió un informe del Cuerpo Médico Forense en el que se concluye que Peralta "presenta sus facultades mentales dentro de parámetros normales".

"En base a la exploración psíquica surgida de la semiología psiquiátrico-psicológica se infiere un trastorno por consumo problemático de sustancias con emergencia de rasgos psicopáticos", dice el informe, aunque aclara que posee "aptitud para poder ejercer en forma autónoma sus derechos de defensa en juicio".

El perito que evalúo a Peralta consideró que la mujer "pudo comprender la criminalidad del acto y/o dirigir sus acciones", es decir que es imputable.

Además informó que de acuerdo a la entrevista y a los antecedentes e historias clínicas que evaluó, Peralta comenzó a consumir drogas a los 15 años -marihuana, psicofármacos y últimamente pasta base en forma diaria-, abandonó la escuela secundaria en primer año, nunca trabajó, tiene dos hijos -un varón de 23 años y una niña de 10- y el año pasado perdió la visión en un ojo por una pelea que tuvo con una ex pareja.