Ante el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional, el transporte de larga distancia se vio seriamente afectado. La paralización del servicio en todo el país desde el 20 de marzo puso en serio riesgo el pago de haberes en el sector y la supervivencia de muchas compañías.

"La suspensión del servicio no sólo impactó al sector por los pasajes no vendidos o la recaudación caída, sino que interrumpió y destruyó el ciclo natural que permite a esta actividad sostener su ecuación económica durante el resto del año", indica un informe interno de las Cámaras Empresarias de Larga Distancia.

Según las estimaciones, el sector deberá enfrentar un déficit de más de 3.000 millones de pesos mensuales. "Cada día sin operar implica para el sector una pérdida de facturación de $126 millones + IVA. Si en cambio, consideramos coeficientes de ocupación de fines de semana largo, la pérdida de recaudación diaria debe ser estimada en $185 millones + IVA", afirma el documento.

"Estamos ante una seria amenaza a la sustentabilidad de un sector que ya viene transitando varios años de crisis sostenida. Solicitamos a su autoridad de aplicación (Ministerio de Transporte), proceda de forma urgente a tomar las acciones que estime pertinentes para que podamos afrontar los costos producidos las restricciones dispuestas, declarando la emergencia económica sectorial", destaca.