El presidente sirio, Bashar al Assad, fue previsiblemente reelegido para un cuarto mandato de siete años con el 95,1% de los votos, informó ayer el presidente del Parlamento, tras unas elecciones muy cuestionadas por la oposición y los países occidentales. Los otros dos candidatos, Abdallah Sallum Abdallah y Mahmud Marei, obtuvieron respectivamente el 1,5% y el 3,3% de los sufragios. Las naciones occidentales afirmaron que los comicios no fueron "ni libres ni justos" y la oposición los tachó de "farsa". La votación había sido duramente criticada por Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, que también las consideraron una farsa por la ausencia de verdaderos candidatos de oposición y controles independientes del proceso. Assad dijo que estas acusaciones eran "inútiles". En un país asolado desde 2011 por la guerra, los comicios se celebraron en las zonas controladas por el gobierno, es decir, dos tercios de territorio, y en algunas embajadas sirias en el extranjero.