La guerra iniciada en Afganistán en 2001 ha dejado un reguero de sangre y destrucción, con estimaciones de unos 160.000 muertos y más víctimas fatales día tras día como efecto directo de la violencia o por el colapso de los servicios y la infraestructura básica. Un informe de la ONU estimó que más de 100.000 civiles afganos murieron o resultaron heridos tan sólo en la última década, desde que la organización empezó a documentar las víctimas del conflicto, en 2009. Según el informe, los muertos civiles ascienden al menos a 35.518, de los cuales 3.400 se registraron el año pasado. El año más letal para los civiles fue 2016, con 7.925 muertos, de acuerdo con la ONU. En cuanto a las fuerzas militares extranjeras, al menos 2.440 soldados estadounidenses murieron y 20.320 resultaron heridos en la guerra de Afganistán hasta el 7 de julio de 2018, la última vez que el Pentágono actualizó las cifras. Además, otros 1.720 combatientes estadounidenses contratados por empresas de seguridad privadas fallecieron en el conflicto.