A demás de ser un artista y productor exitoso, Flavio Mendoza se caracteriza por cometer algunos "sincericidios" de vez en cuando. Este año, de gran preocupación, como para todos sus colegas, ya que la pandemia paralizó la actividad artística, fue particularmente duro para él. Consultado sobre su presente laboral expresó: "Miro para atrás y digo ‘nos estamos manejando bien con todo esto’. Pero nada de lo bueno siempre alcanza, yo siempre digo ‘el bien siempre triunfará’, pero ¿qué es? Esto me tiene las pelotas llenas".

En diálogo con "Polino auténtico" por radio Mitre, el platinado admitió: "Tengo tanto que quiero escupir, que no lo hago porque tengo que controlarme y me va a perjudicar a mí. Digo ‘basta, ¿hasta cuándo voy a aguantar?’. En el teatro tengo solamente de luz 245.000 pesos mensuales. Funcione o no funcione", comenzó diciendo sobre la situación económica.

Y agregó: "Hace más de 7 meses vengo pagando eso, aparte de millones de cosas más, sin que me hayan dado un centavo o me hayan dicho ‘no te preocupes, por lo menos no vas a tener que pagar los impuestos’. Yo ya cumplí con mi deber social de quedarme en mi casa, de aguantar, pero ¿cuál es la ayuda que me dan? No pido que me regalen nada. Yo tengo la necesidad de trabajar".

Al ser consultado sobre los protocolos que presentó para poder reactivar la actividad teatral, Flavio -que tiene en espera el estreno de "Un estreno o un velorio" en el porteño Broadway, totalmente acondicionado a la situación sanitaria- explicó: "Yo no me quedé sentado a esperar a ver qué nos van a dar o cuándo nos van a dejar trabajar, yo accioné. No soy ejemplo de nada, pero mi necesidad me hizo ponerme las pilas y decir ‘che, armemos lo que podamos’".

"¿Cómo puede ser que no haya coherencia? ¿Cómo puede ser que la gente viaje en un avión y yo no pueda abrir un teatro en el que hay un protocolo? Yo me estoy endeudando, soy un ciudadano que pago mis impuestos y le doy trabajo a mucha gente, ¿por qué no se nos cuida?", se preguntó Mendoza.

Acerca de si pensó en irse del país, Flavio contestó: "Lamentablemente, pensé en irme del país. No es que me quiero ir, porque no me gusta mi país, pero llega un momento que te agota. Pensé ‘vendo todo lo que tengo y me voy’, no es que voy a trabajar afuera de lo que hago, porque va a tardar un montón, pero, de última, me pondré un parripollo, no sé".

"Me da bronca lo de la costa (los protocolos acordados esta semana), están dilatando todo y capaz en enero permitan trabajar. Sean coherentes, empecemos ya el teatro, porque esto es una prueba piloto para lo que va a venir en el verano. Vamos a poder llegar mejor al verano" enfatizó.

El coreógrafo incitó a que haya más solidaridad entre los argentinos y comentó: "Es tener empatía con el otro y decir cómo hacemos para trabajar. Hoy deberían estar trabajando todos; lamentablemente, tenemos que convivir con esto. Como argentinos tenemos que cuidar lo que nos corresponde".

"Siento que la gente está muy quedada, muy callada. Mi miedo es mi hijo, ¿qué país le estoy dejando? ¿Qué es lo que quiero para él? ¿El futuro que le queremos dejar a nuestros hijos cuál es?", concluyó Flavio.

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