Dillom se reinventa con "La nueva violencia": un disco crudo, bailable y desbordado que tomó Buenos Aires
Con tres shows gratuitos y consecutivos, el artista presentó su nuevo álbum en distintos escenarios porteños y convirtió su lanzamiento en una experiencia colectiva marcada por la sorpresa, el exceso y la energía.
Dillom abrió una nueva etapa artística con La Nueva Violencia, su tercer álbum de estudio, un trabajo que se aleja de la oscuridad de Post Mortem y Por cesárea para explorar un universo más bailable, ruidoso, ácido y desbordado.
El disco está compuesto por 14 canciones y funciona como una fotografía deformada del presente: la sobreestimulación, el consumo permanente de entretenimiento, la necesidad de encajar, el vacío y las contradicciones de la vida cotidiana aparecen atravesados por el particular sentido del humor del artista.
Pero Dillom no se posiciona como un observador externo. Por el contrario, se mete de lleno en ese escenario y lo habita para transformarlo en canciones que invitan a bailar, gritar y mirar de frente aquello que muchas veces se intenta esconder.
Una nueva etapa: más ruido, baile y una energía "hippie"
El cambio de sonido de La Nueva Violencia también estuvo acompañado por una transformación en la manera de entender la música. Antes del lanzamiento, Dillom participó de una escucha exclusiva en los Estudios Panda, donde habló sobre el origen de esta nueva búsqueda.
Una de las experiencias que lo marcó ocurrió mientras presenciaba un show de Bob Dylan. Allí observó a personas descalzas, disfrutando de la música y alejadas de sus celulares. Esa escena lo llevó a pensar en la necesidad de recuperar una energía diferente, que el propio artista definió como "hippie".
Aunque reconoció que durante mucho tiempo había rechazado esa idea, encontró en ella una posible respuesta frente al exceso y la velocidad de la época.
"Hay que hacer la revolución desde el amor", planteó Dillom, una idea que también aparece en "Amigos", la canción que cierra el álbum.
El tema funciona como un refugio después del recorrido por el caos. Con una impronta cercana al under y coros que transmiten la sensación de estar rodeado de amigos, la canción propone una pausa dentro de un disco atravesado por el exceso. Además, incluye un sample de "Dancing in the Dark", de Bruce Springsteen.
Las colaboraciones que se esconden dentro del disco
Uno de los aspectos más particulares de La Nueva Violencia está en sus colaboraciones. El álbum reúne artistas de distintas escenas y generaciones, aunque sus participaciones no aparecen necesariamente como feats destacados dentro del tracklist.
Entre los nombres que forman parte del proyecto aparece St. Vincent, quien aportó su guitarra eléctrica en "Cocodrilo" y también participa vocalmente, de manera más sutil, en "Palermo Hollywood".
También participa Sebastián Murphy, cantante de la banda sueca Viagra Boys, en "Papá se volvió loco" y "Fashion".
El disco suma además un coro integrado por Juana Rozas, Babeblade y Terra. En "Gente común" participan Juliana Gattas y Ale Sergi, de Miranda!, mientras que Declan Mehrtens, de Amyl and the Sniffers, aparece en "Amigos".
Esta manera de incorporar invitados también refleja la decisión de Dillom de manejar el proyecto bajo sus propias reglas y desde su sello independiente, Bohemian Groove, sin ajustarse necesariamente a los formatos tradicionales de la industria.
Las Noches Violentas: tres shows gratuitos y una ciudad en movimiento
El lanzamiento de La Nueva Violencia tuvo además una particular traducción en vivo. A pocos días de presentar el álbum, Dillom sorprendió a sus seguidores con Las Noches Violentas, una serie de tres shows gratuitos y consecutivos en distintos puntos de Buenos Aires.
La primera pista apareció con volantes repartidos por la ciudad. Luego, el artista confirmó el primer escenario: El Teatrito, a las 18 horas, con apenas 500 entradas gratuitas disponibles en boletería. Se agotaron en cuestión de minutos.
La segunda parada fue Niceto Club, a las 21 horas, con una capacidad de 800 personas. Nuevamente, las entradas se entregaron de manera gratuita y volvieron a agotarse rápidamente.
La noche terminó en Deseo, a la 1 de la madrugada, con espacio para 1.000 personas. Los fanáticos tuvieron que desplazarse por Buenos Aires para seguir las diferentes pistas y llegar a tiempo a cada presentación.
Además, los Top Fans de Dillom en Spotify tuvieron acceso exclusivo a entradas para una de las tres fechas.
Un recorrido por La Nueva Violencia en vivo
En cada uno de los shows, Dillom interpretó La Nueva Violencia completo junto a una banda integrada por Franco Dolzani en guitarras y sintetizadores, Bernardo Ferrón en bajo y sintetizadores, Gringo en guitarra, Santiago Ludueña en batería, Juana Rozas y Babeblade en coros.
También participaron Andrés Capasso en "Fashion" y Coghlan en "Nadie Coge Gratis".
El recorrido por el álbum terminó en cada presentación con "Buenos Tiempos", mientras que en Deseo también se sumó "Rojo Profundo".
La escala de los escenarios permitió que cada show tuviera su propia identidad. En El Teatrito, Dillom terminó atravesando al público para salir del lugar entre sus seguidores. En Niceto Club, la segunda presentación mantuvo la intensidad y la velocidad del comienzo. Finalmente, Deseo cerró la noche con un afterparty que extendió la celebración hasta la madrugada.
De Vélez a tres escenarios porteños
La propuesta también marcó un fuerte contraste con la última gran presentación de Dillom en Buenos Aires: su show de diciembre en el Estadio Vélez, frente a más de 35.000 personas.
Para Las Noches Violentas, en cambio, eligió tres escenarios en los que nunca había tocado: El Teatrito, Niceto Club y Deseo.
La decisión convirtió el lanzamiento en una experiencia colectiva que llevó a sus seguidores a recorrer la ciudad y trasladó al espacio físico algunos de los conceptos centrales del álbum: el exceso, la velocidad, la sobreestimulación y la búsqueda permanente de entretenimiento.
Así, Dillom no solo presentó un disco nuevo: convirtió su lanzamiento en una experiencia que rompió con el formato tradicional de una presentación y llevó a sus seguidores a vivir La Nueva Violencia en movimiento.
La violencia continúa
Con La Nueva Violencia, Dillom confirma su capacidad para reinventarse sin perder la irreverencia que atraviesa su obra. Después de explorar la oscuridad, ahora se mete de lleno en el ruido, el exceso y las contradicciones de la época para convertirlas en una celebración tan incómoda como divertida.




