La ciencia lo confirmó: la música puede modificar cómo percibimos una comida
Una investigación internacional puso bajo la lupa la relación entre los sentidos y arrojó resultados inesperados que podrían cambiar la manera en que entendemos la experiencia de comer. Los detalles, en la nota.
La idea de que una melodía pueda transformar una comida parece salida de una película de ciencia ficción. Sin embargo, un estudio reciente encontró evidencias de que determinados estímulos sonoros tienen la capacidad de influir en cómo las personas perciben ciertos sabores.
La investigación, publicada en 2023 en el International Journal of Gastronomy and Food Science, analizó la conexión entre el oído y el gusto a través de una experiencia controlada con un alimento muy particular: un postre de maracuyá.
El experimento que puso a prueba la relación entre música y sabor
Para llevar adelante el estudio, los investigadores eligieron el maracuyá por una razón específica: combina características dulces y ácidas, lo que lo convierte en un alimento ideal para evaluar variaciones en la percepción.
En una primera instancia participaron 60 personas, aunque finalmente la muestra quedó conformada por 49 voluntarios -65% mujeres y 35% hombres- pertenecientes a distintos grupos etarios.
Cada participante degustó exactamente el mismo postre en tres escenarios diferentes:
- En silencio.
- Mientras escuchaba una pieza musical asociada a la dulzura.
- Mientras sonaba una composición vinculada con la acidez.
Según los autores, este diseño permitió analizar con mayor precisión la influencia de la música en la experiencia gastronómica.
El hallazgo que sorprendió a los investigadores
Los resultados mostraron una diferencia significativa en una de las pruebas.
La música considerada "ácida" logró potenciar la percepción de acidez del postre, haciendo que los participantes describieran el mismo alimento como más intenso en ese aspecto.
En cambio, ocurrió algo inesperado con la pieza vinculada a lo dulce.
"La música dulce no aumentó la dulzura del postre", señala el estudio, un dato que contradice algunas de las hipótesis iniciales de los investigadores.
El trabajo concluyó que, al menos en este caso, ciertos estímulos auditivos tienen la capacidad de modificar la experiencia sensorial asociada a la comida.
Cómo explica la ciencia este fenómeno
Los especialistas aclaran que la música no altera la composición química de los alimentos. El cambio ocurre en el cerebro.
Este mecanismo se conoce como correspondencias multisensoriales, un fenómeno por el cual el cerebro integra información proveniente de distintos sentidos para construir una experiencia única.
De acuerdo con los investigadores, las melodías rápidas, agudas o tensas suelen relacionarse con sabores cítricos o ácidos, mientras que los sonidos suaves y armónicos evocan sensaciones vinculadas con lo dulce, cremoso o reconfortante.
En otras palabras, el gusto no depende exclusivamente de la lengua: también intervienen el oído, la vista, el olfato e incluso las expectativas previas.
Qué impacto podría tener en restaurantes y eventos
Las conclusiones del estudio abren la puerta a nuevas estrategias dentro del mundo gastronómico.
Chefs, restaurantes y organizadores de eventos podrían utilizar ambientaciones musicales específicas para potenciar determinadas sensaciones durante una comida y enriquecer la experiencia de los comensales.
No obstante, los autores del trabajo fueron cautos y remarcaron que la música debe entenderse como un complemento, nunca como un reemplazo de la calidad de los ingredientes o de la preparación.
Además, señalaron la necesidad de replicar el experimento con otros alimentos y muestras más amplias para determinar hasta dónde llega este efecto.
Mucho más que una cuestión de gustos
La investigación publicada en 2023 aporta nuevas evidencias sobre la compleja relación entre los sentidos y demuestra que comer es una experiencia mucho más amplia que el simple acto de saborear.
Si futuros estudios confirman estos resultados, es posible que en los próximos años la pregunta antes de una cena ya no sea únicamente qué vamos a comer, sino también qué música estará sonando de fondo.




