El Gobierno cubano enfrenta ahora una dura inflación, tras reiniciar la compra bancaria de dólares con una nueva tasa cambiaria, que ha disparado los precios en el mercado informal de divisas.

Tras casi un año de suspensión por las sanciones impuestas por EE. UU. contra la isla, los bancos de Cuba volvieron a comprar dólares estadounidenses, como anunció el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil.

"Es una de las medidas que permitirán impulsar el avance de la recuperación de la economía cubana, impactada por el recrudecimiento del bloqueo (de Estados Unidos) y los efectos de más de dos años de pandemia", dijo Gil en la televisión nacional.

El Dólar estadounidense ahora se puede vender por 120 pesos en efectivo, cinco veces más que antes, si bien la tasa en el mercado informal subió hasta los 135 pesos.

Muchas personas, sin embargo, están optando por hacer el cambio oficial en los bancos y otros establecimientos estatales.

"Prefiero vender aquí y no acudir al mercado negro, aunque no gane más, porque en un banco todo es seguro y legal", declaró Ricardo Martínez a Xinhua, un jubilado que hacía fila en un banco de La Habana para vender 100 dólares enviados por su hijo desde Estados Unidos.

Más escéptica es Rita López que, tras quejarse por el aumento de los precios minoristas, consideró necesario que los bancos vendan dólares a la población, lo cual estabilizaría la tasa de cambio y limitaría el mercado negro.

"El objetivo final debería ser constituir un mercado cambiario para toda la economía, con una tasa de cambio única, que garantice la conexión con las divisas desde la moneda nacional", indicó un texto sin firma publicado en la página web del Ministerio de Economía y Planificación.

Expertos del Banco Central de Cuba (BCC) defendieron la compra oficial de divisas como "un primer paso de lo que será un mercado cambiario, ahora inexistente". El jefe de la Dirección de Políticas Macroeconómicas del BCC, Ian Pedro Carbonell, comentó a la prensa local que "uno de los objetivos es captar los flujos de divisas que circulan a través de canales informales y, parte de ese dinero, destinarlo a necesidades productivas".

El expresidente de la Sociedad Económica de Amigos del País, Fidel Vascós, consideró por otra parte que la medida puso al Estado a competir con el mercado cambiario informal.

"Tengo la impresión de que, en lo inmediato, el peso se devaluará más en ese mercado informal, para después revaluarse en la medida en que la población y el sector no estatal aumenten la venta de sus divisas al Estado", vaticinó el economista.

Sin embargo, para el decano de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana, Rafael Montejo, la apreciación del peso en el mercado informal dependerá de que se amplíen las ventas de bienes y servicios en pesos, así como del desempeño de las exportaciones, según expuso en Telegram.

Otro economista, Antonio Rodríguez, estimó que en esa puja "el Estado tiene las de ganar". En una publicación de Facebook, Rodríguez destacó la seguridad de los bancos como principal argumento para prever una disminución de "cierta inflación inducida por el aumento de las tasas informales".

La inflación de mayo creció un 3,5 por ciento en tasa mensual, según los últimos datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI). El acumulado este año es del 10,35 por ciento, una cifra inferior al 71 por ciento de 2021, cuando la economía creció solamente un 2 por ciento, menos que el 6 por ciento previsto oficialmente.

Para este año, el Gobierno cubano espera un crecimiento del Producto Interno Bruto igual al 4 por ciento, impulsado por una recuperación gradual de la economía y del turismo, la principal fuente de divisas para Cuba.

Fuente Xinhua

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