Por Facundo Carlomagno:

Final caliente en el Centenario, un partido que venía picado por la victoria de Quilmes en diciembre con aquella polémica y el pase a la final. Pero la historia era otra a pesar de esa carga emotiva, sin embargo dos penales alteraron los ánimos sobre el cierre.

El encuentro fue 2 a 1 para el cervecero, que sumó de a tres por primera vez en la temporada y vaya que mereció ganar, tuvo muchísimas oportunidades para ganar por muchísimo más que por un gol porque circuló bien la pelota, porque tuvo jerarquía en muchos movimientos, pero no estuvo del todo certero en la definición y no pudo aprovechar del todo los errores de la visita.



Quilmes consiguió rápido ponerse en ventaja, casi desde el vestuario, en un gol que fue 50 y 50, porque la defensa de Ferro entregó un pase hacia el arquero Miño que interceptó Fede González. Gambeta larga al uno y a cobrar.

La visita plantó un esquema defensivo casi suicida… y digo casi porque al cervecero le faltó contundencia para que ese primer tiempo terminara, no solo 2-0, si no en una goleada. El verdolaga regalaba espacios en búsqueda de la igualdad y marcaba (mal) en línea.

Barrios pudo aumentar la ventaja con un remate lejano que dio en el travesaño, Pavone falló el rebote, González tuvo otra desde su pie derecho que fue desviada con lo justo y Moreno casi convierte desde un córner olímpico que dio en el poste izquierdo. Todo eso generaron los dirigidos por el chino.

Pero de a poco fue creciendo la visita, fue ganando terreno en campo local y arriesgó en el fondo en pos de igualar las acciones. El cervecero sintió el desgaste y el medio ya no sostenía la pelota… regresaba muy rápido a cercanías de Perafán.

Benítez tardó y mucho en hacer el primer cambio cuando Drocco necesitaba un socio en la marca que sostuviera el círculo central. Y en eso Ferro terminó consiguiendo su cometido. Aunque fue desde los doce pasos (penal bien sancionado por el árbitro ante una mano de Moreno), ya había hecho algunos méritos para encontrar la paridad a través de Díaz.

El DT realizó las modificaciones buscando nuevamente recuperar la pelota y tratar de inquietar en esos últimos minutos. Parecía que a Quilmes se le escapaban dos puntos importantes para ganar en confianza de cara a un torneo que va a ser muy duro. Allí fue cuando las acciones vinieron desde el corazón, con el último arresto y con el último aliento.

Ya corría tiempo de descuento, el QAC tenía la última bola desde un tiro de esquina, el centro vino para Evangelista, cabezazo cruzado y pelota al pecho y brazo de Sosa. Rey Hilfer vio contacto en la mano derecha del defensor y sancionó la pena máxima. Poco le importó a Bonetto si fue o no, lo cierto es que le rompió el kiosquito a Miño, fuerte y al medio, y desató la locura en el Centenario para decretar el primer triunfo en el campeonato.

El cervecero rápidamente tendrá que poner la cabeza en el partido del sábado ante Mitre, pero mirando de reojo las cosas a mejorar y potenciando aquellas que hizo bien, sobre todo en el primer tiempo.



Formaciones:

Quilmes: Martín Perafán; Martín Ortega, Pier Barrios, Fernando Evangelista, Iván Erquiaga; David Drocco, Santiago López; Federico González, Iván Colman, Emanuel Moreno; Mariano Pavone.

Ferro: Marcelo Miño; Hernán Grana, Facundo Pardo, Alexis Sosa, Jorge Cáceres; Julián López, Nicolás Gómez, Brian Álvarez, Juan Pablo Ruiz Gómez; Fernando Márquez, Enzo Díaz.

Árbitro: Leandro Rey Hilfer
Goles: González y Bonetto (Q), Díaz (F)
Estadio: Centenario

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