Una polémica decisión tomaron los alumnos del colegio Gymnasium, de Tucumán, al hacer una medida de fuerza para mostrar su descontento con la determinación del establecimiento, hasta ahora de varones, de iniciar la inscripción para mujeres.

Si bien las autoridades confirmaron que no hay marcha atrás y que es una determinación constitucional, los estudiantes realizaron ayer una segunda sentada en el Rectorado de la Universidad Nacional de esa provincia, institución a la que pertenece la escuela.

La toma simbólica del establecimiento educativo comenzó el lunes, el mismo día en que las mujeres empezaron a inscribirse para iniciar las clases el próximo año. La medida no perjudica el horario de clases, pero sí incluye una sentada, asambleas y manifestaciones con un dato aún más misógeno que los anteriores, pues aquí también han participado los padres. Es decir, los estudiantes cuentan con un insólito apoyo de los adultos.

La decisión de incorporar a alumnas al establecimiento fue confirmada la semana pasada por el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Tucumán, para, de esa, dejar de ser el único colegio universitario de Argentina que no acepta el ingreso de mujeres y, a su vez, adaptarse al resto de la sociedad educativa.

Sin embargo, las autoridades debieron luchar contra los constantes reclamos de los alumnos, que exigen que su opinión sea escuchada y que sea tenido en cuenta lo que habían votado en asamblea.

Asimismo, las paredes de la escuela fueron decoradas con pancartas en las que se podía leer: "Queremos ser escuchados. Exigimos voz y voto en el Consejo Superior", además de "¿Y dónde quedó la democracia?".

En tanto, uno de los alumnos justificó la medida y explicó que "no es un repudio a la decisión, sólo pedimos que se tome en cuenta la posición de los alumnos. Los padres hicieron un pedido jurídico formal y nosotros vamos a hacer el seguimiento".

La respuesta del establecimiento no tardó en llegar: los estudiantes recibieron las disculpas del caso por la "forma intempestiva" en la que se tomó la decisión y el comunicado sorpresivo que enviaron las autoridades, aunque advirtieron que la medida seguirá vigente.

Estudiante fallecido
La institución había sido noticia a nivel nacional a finales de mayo, cuando un alumno falleció tras recibir un puntazo en el pecho durante una gresca en el centro de la capital tucumana. Se trataba de Matías Albornoz y tenía 17 años.