Minutos antes de las ocho de la noche, un ejército de policías -más de cincuenta móviles- rodeó la vivienda particular del gremialista, que vivió en la sede del sindicato una jornada en la que advertía de una posible guerra que finalmente no fue. Se realizaron más de 30 allanamientos a distintos dirigentes, a cargo de Gendarmería y la Policía Federal.

Durante la tarde del martes, Medina convirtió la sede del gremio, ubicada en calle 44 entre 4 y 5, en una auténtica trinchera de guerra. Fue tras la decisión judicial de rechazar el pedido que hicieron sus abogados para que no termine preso en la causa que le siguen por amenazas y extorsión.

Telam 26/09/2017La Plata: El secretario General de la UOCRA La Plata, Juan Pablo
Medina desafió: "Vamos a prender fuego la provincia". (Télam)

Listos para la guerra

El pico de tensión se dio en las primeras horas de la tarde. Rodeado de cámaras y gritando desde el balcón del edificio del gremio, el Pata amenazó: “Si me quieren preso, que vengan. Les vamos a incendiar la provincia” si la Justicia avanzaba con su detención. 

Sobre la calle, casi mil seguidores arengaban y se preparaban para una auténtica batalla. Utilizaron tachos y bidones para cerrar la calle, e incendiaron gomas para imposibilitar una avanzada de carros hidrantes u otros vehículos que llegaran a cumplir con la por entonces hipotética orden judicial. Las imágenes captadas por los medios en el lugar mostraban escenas insólitas: bombas molotov armadas en botellas de vino vacías; militantes armados con fierros y tachos cortados para utilizar de escudos, todo parte de una postal que se mantuvo durante casi cuatro horas. 

Soldado que huye

Faltando minutos para las cinco de la tarde, cuando los incidentes entre sus seguidores se hacían moneda corriente, el Pata salió sorpresivamente del edificio y se subió a su auto sin destino conocido. Apenas diez minutos después, el juez Armella ordenaba formalmente apresarlo. 

Casi al mismo tiempo, como si hubiese estado esperando, un auténtico ejército de patrullas de la Policía Federal llegaba hasta la capital provincial para cumplir la instrucción judicial. 

El vínculo del Pata con la administración Cambiemos se deterioró rápidamente, tras un inicio de mucho diálogo. Las exigencias del hombre fuerte del gremio de la construcción para manejar los tiempos de avance de la obra pública derivaron en diversos conflictos.

El que llevó al pedido de su detención se dio cuatro meses atrás, cuando desde su sector se “copó” un obrador de los trabajos para llevar el tren Roca hasta la ciudad de La Plata, controlado en aquel entonces por la distrital de Florencio Varela. Tras los incidentes, una fiscal presentó una denuncia por extorsión, que se sumó a varias otras por lavado de dinero y amenazas. 

La relación del secretario general platense de la Uocra con Cambiemos terminó de estallar por los aires el jueves 21, cuando el jefe de gabinete nacional, Marcos Peña, visitó la capital provincial. Acompañado por el intendente local, Julio Garro, Peña tenía agendada una recorrida por obras públicas de la Ciudad. Pero Medina organizó protestas y advirtió que no permitirían la foto, y frustró la actividad.