Rosa Cuenca, de 75 años, esperando en el piso. 

Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Más de tres horas debió esperar una anciana, mientras padecía fuertes dolores, para recibir una atención a desgano y con diagnóstico equivocado en el Hospital Municipal Larcade de San Miguel. En él, las autoridades le negaron en principio la asistencia, a pesar de residir en el distrito, y, tras su estadía caótica en el establecimiento, la mujer fue trasladada a otro nosocomio cercano.

Allí detectaron las causas de su malestar y fue sometida a una intervención quirúrgica, reflejando de esta manera una de las tantas falencias que existen en el Larcade. Alrededor de las 14 del último sábado irrumpió Rosa Cuenca, de 75 años, en la sala de recepción del mencionado hospital municipal, acompañada por sus familiares, quienes la contenían y sujetaban ante cada manifestación de dolor.

La vecina de la localidad de Bella Vista presentaba dolores en la zona anal, producto de un tumor y de una acumulación de materia fecal en el colon. Afecciones que no le detectaron en el recinto sanitario en el momento que la atendieron, tras más de tres horas de espera.

La negativa de atención de la entidad desencadenó en el descontento e indignación de los presentes, quienes comenzaron a exigir una respuesta inmediata a los ruegos de Rosa, que yacía en el suelo mientras los médicos brillaban por su ausencia. Al respecto, María, nieta de la paciente, señaló a Crónica que “la trataron de manera inhumana. No la pueden dejar tanto tiempo sin atenderla y luego decir que está constipada para sacársela de encima”.

Por si fuera poco, tras el erróneo diagnóstico, debió extender su espera para ser trasladada al Hospital de Trauma y Emergencias Federico Abete, de Los Polvorines, en el que fue intervenida quirúrgicamente, y evoluciona en forma favorable. “Siempre la atención de este hospital fue una porquería”, agregó María.

La consideración de la joven coincide con los sucesivos reclamos de los vecinos que acuden al Larcade, donde además deben realizar largas filas en la calle para obtener un turno. A ello se le suma el déficit edilicio con perforaciones en los techos, por los que ingresa agua durante los días de lluvia, acumulándose en diferentes sectores.