Carlos Chesñevar y Camila Cobreros se recibieron de abogados meses atrás. Hace apenas unos días tuvieron su ceremonia de colación donde los invitaron a subir al escenario para recibir, además de sus respectivas medallas, un aplauso especial.

Es que Carlos y Camila son abuelo y nieta y juntos cursaron Derecho bajo la modalidad de larga distancia. “Nos lo propusimos con mucho empeño y esfuerzo. Sobre todo fue un gran sacrificio para Camila que trabajó siempre mientras hacía la carrera”, sostuvo Carlos, que a los 74 años obtuvo su segundo título, ya que medio siglo atrás se recibió de agrimensor, especialidad en la que fue además docente en la universidad.

Lo cierto es que la idea de estudiar juntos fue de Carlos, que quiso ayudar a su nieta a cumplir con su sueño de recibirse de abogada, luego de haberse sentido frustrada al entender que la carrera de Medios Audiovisuales no era lo que le interesaba.

Esto fue una experiencia enriquecedora. Cada materia tenía algo especial porque la preparábamos juntos o a la distancia”, cuenta la joven de 25 años. Sucede que Carlos vive a unos kilómetros de Bahía Blanca, donde reside su nieta.

Entonces, él viajaba para estar con ella. “Entre mates, estudiábamos para la materia y a veces competíamos por la nota a modo de juego a ver quién le ganaba a quién. Eso nos aumentaba las ganas de seguir estudiando”, agrega la flamante abogada.

Lo cierto es que Carlos quiere que la aventura de estudiar junto a su nieta se convierta en ejemplo para otros. “Es una razón para sentirnos gratificados y para que sirva de estímulo a otros. Les he dicho a algunos que estoy pensando en qué voy a hacer para tener otro título”.

Su nieta, en tanto, tampoco piensa quedarse con sólo una carrera. De hecho, ya está estudiando Escribanía. “Mi abuelo siempre tuvo mucha fuerza de voluntad ante las adversidades. A veces le decía: ‘Estoy cansada, trabajé mucho, no llego’, y lloraba. Él me recitaba ‘Piu avanti’, el poema de Almafuerte. ‘No te sientas vencido ni aún vencido’”, recuerda la joven con orgullo.

“A veces la montaña es tan alta que te parece que no vas a llegar pero hay que confiar en que a pulmón se llega. Siempre mantener el sueño y tener perseverancia. Ser honesto y responsable. Mantenerte fuerte”, concluye. Ahora, abuelo y nieta piensan en un estudio jurídico juntos donde puedan compartir las experiencias propias de la profesión.