Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

"Me decía que era un juego, que todo padre debe abrazar y tocar a su hija", reflejó Brenda el tormento que padeció en manos de su padre durante muchos años. Sin embargo, por si fuera poco, tiempo después tomó conocimiento que su hermana también cayó en las garras de su progenitor, y también de su hermano, quienes continúan en libertad, a pesar de las sucesivas acusaciones.

Por lo tanto, ambas mujeres claman por justicia, mientras las autoridades judiciales que intervienen en la causa les solicitan paciencia. En la UFI° 3 del departamento judicial de Esteban Echeverría radicó la denuncia la joven de 22 años, el pasado 4 de enero por abuso sexual contra su propio padre.

En este sentido, la supuesta víctima relató a Crónica que las agresiones tuvieron lugar "desde que era chiquita, a mis 10 años. No me daba cuenta porque me lo hacía como si fuera un juego, me decía que era normal, que como padre tenía que abrazarme y tocarme". En la acusación, la mujer detalló que su ser querido se introducía en su cama, y posteriormente llevaba a cabo los abusos.

Un infierno que calló durante muchos años en razón que "estaban mis hermanos más chicos y tenía miedo que les hiciera algo si yo hablaba". No obstante, a sus 18 años, la denunciante decidió abandonar la vivienda familiar, situada en la localidad bonaerense de Monte Grande, luego de un nuevo intento de ataque sexual.

"No me daba cuenta porque me lo hacía como si fuera un juego, me decía que era normal, que como padre tenía que abrazarme y tocarme"

Al respecto, Brenda reveló que "el día que me fui de mi casa me dijo que no pasaba nada, pero me quiso violar. Lo vi desnudo al lado de mi cama, me quiso agarrar, me dijo que no pasa nada, y salí corriendo". A partir de entonces, la joven vivió durante más de tres años bajo el desamparo del resto de sus círculo familiar.

Sólo mantenía contacto con su hermana, de 19 años, quien no podía salir del hogar por orden de su padre. Un requisito que le llamó la atención a la mayor de las hermanas y por lo tanto la citó a un encuentro en motivo de la celebración del año nuevo. "Yo la quería ver, entonces le dije de encontrarnos y ella se escapó, ahí se quebró y me contó lo que venían haciendo mi papá y mi hermano", detalló quien acudió a la justicia tras la revelación de su ser querida, que le aseguró ser abusada por su progenitor y violada por su hermano.

En el testimonio, la presunta segunda víctima del acusado reconoció que "fue más reciente. El último de los abusos remite a tres meses antes de la denuncia. Mi padre no la dejaba retirarse del domicilio para que no cuente lo que le hacía", aseguró la mujer. A su vez, ella agregó que "mi hermano me contactó por Facebook en los últimos días. Me confesó que sí, que la violó a mi hermana pero que no tenía noción de lo que estaba haciendo".

Una serie de indicios, por los cuales Brenda exige un avance de la investigación judicial, puesto que los acusados ni siquiera han sido citados a declarar, mientras ella y su ser querida no cuentan con un hogar dónde alojarse. Al respecto, la denunciante remarcó que las autoridades judiciales "nos dicen que hay que esperar. Pero no nos dieron ayuda psicológica, que la necesitamos, nadie se hace cargo de lo que nos pasa".

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