Por Florencia Bombini

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"Mi vecina, la acumuladora" puede ser el nombre de una película o de una serie de ficción. Sin embargo, ese el título de la verdadera historia que padecen los habitantes de una torre del barrio porteño de Parque Patricios, que han buscado una solución por todos los medios para llevar una mejor calidad de vida, pero aún no la han encontrado. Ellos denuncian que la mujer que vive en el piso 16° de la torre número 7 del complejo habitacional llamado Conjunto Rioja, que data de los principios de la década del 70 y que se conoce popularmente como Las Torres de Salcedo, los está perjudicando. Roedores, arañas y un fuerte olor nauseabundo se desprenden de su unidad funcional.

"Está anunciando una tragedia", sentenció uno de sus vecinos: "No tiene gas, ni luz, por eso utiliza velas". Su relato coincidió con el de una mujer que vive en el piso superior y que teme por una posible "combustión" en "ese acopio que tiene de cosas". Este problema está presente en el edificio hace diez años y nadie ha encontrado una solución, a pesar de que en reiteradas oportunidades han llamado a la Policía porque, según explicó el hombre, "pensamos que la mujer estaba muerta del olor que salía de adentro". La última vez fue en horas previas a la Nochebuena.

Lo real es que, la acumulación compulsiva es un padecimiento psicológico (ver aparte) que no sólo afecta a la propia protagonista sino también a sus vecinos, quienes relataron que "ha llegado a sacar hasta una mascota muerta después de varios días en ese estado, arrastrando los fluídos por el pasillo".

Sus movimientos, denunciaron, son bastantes extraños porque "deambula por el edificio en los horarios poco usuales, trata de mostrarse poco". Aunque, en varias oportunidades, se la vio "ingresando con bolsas cerca de la medianoche", debido a que denunciaron que suele acumular "basura".

Cansados de la situación, los vecinos optaron por realizar la denuncia en la Comisaría 20 y la causa ya está en la Justicia. "Un policía entró y salió casi descompuesto del departamento, pidiendo un vaso de agua. Además, sabemos que encontró materia fecal de ratas", sostuvo uno de los testigos. Lo poco que saben de la mujer es que tiene entre 60 y 70 años, que mantiene una importante deuda con el consorcio, que vive sola y que su familia "se disolvió".

Lo cierto es que los vecinos comprenden su patología y quieren encontrar una solución, no sólo para ellos sino también para la mujer. "No queremos que la noticia sea que la encontraron muerta o que se incendió el departamento", cerró uno de los vecinos de su mismo piso, que está luchando junto con los demás para ponerle un final a esta situación, en la que ambas partes salgan beneficiadas.