El Papa brindó una audiencia dirigida a los miembros de la Comunidad del Colegio Inglés de Roma, a quienes invitó a "cultivar el amor a Dios y al prójimo sin miedo". El encuentro se llevó a cabo en la Sala del Consistorio del Vaticano.

"Cultivando la amistad, las buenas y sanas relaciones que los sostendrán en nuestro futuro ministerio, estoy seguro de que reconocerán a los verdaderos amigos, como un don del Señor para ayudarnos a caminar hacia los que es más justo, noble y bueno", les dijo Francisco.

"Este encuentro me permite hablarles como un padre, es decir, con el corazón; pero, sobre todo, me permite orar por ustedes para que puedan crecer en su vocación en relación a Dios y a los demás, especialmente a los más necesitados", sostuvo.

En el reflexivo texto, el Pontífice les habló del primer fundamento de la vida: el amor a Dios. De esta forma, expresó que "es hermoso ver a jóvenes que se preparan para asumir un compromiso con el Señor que será para toda la vida, sobre todo en nuestros días, en los que prevalece la cultura de lo provisorio". Asimismo, agregó: "Para vencer este desafío, es vital nutrir nuestra vida interior, aprendiendo a cerrar la puerta de nuestra celda interior desde dentro. De este modo, nuestro servicio a Dios y a la Iglesia será fuerte y encontraran la paz y la felicidad que sólo Jesús puede dar".

Por otra parte, Francisco subrayó que el segundo fundamento de la vida es "el amor al prójimo", a la vez que precisó: "Nuestro testimonio no es para nosotros mismos, sino para los demás, al servicio de los demás y en colaboración entre sacerdotes, religiosos y laicos". "A veces es difícil amar al prójimo y es por esto que, nuestro ministerio, para ser eficaz, necesita constantemente permanecer centrado en Dios, que nos ama y sostiene", agregó.

Es a partir de esta firmeza interior, precisó el Pontífice, que es posible soportar a los demás con paciencia y constancia en el bien: "Esta firmeza interior, esta fidelidad de amor, caracterizó la vida de los mártires de vuestro seminario y esto es esencial para nosotros, que buscamos seguir a Jesús, que nos llama en nuestra pobreza para servir su majestad y que revela su majestad en medio de los pobres".

Antes de concluir su discurso, el papa Francisco señaló que en la vida cristiana existe un obstáculo por superar: el miedo, el cual significa "un obstáculo que puede ser superado con el amor, la oración y el buen humor". "De este modo, espero que no tendrán miedo a las dificultades y a las pruebas y a la lucha incesante contra el pecado", concluyó.