Tal como sucedió el miércoles por la tarde-noche, en la previa de la violenta jornada del jueves, el Congreso volvió a ser rodeado en la noche del domingo por carros de distintas fuerzas de seguridad que instalaron un inmenso vallado, en todos los costados y a 100 metros de cada una de sus esquinas.

Desde el gobierno nacional decidieron dejar en manos de sus pares porteños el armado del operativo, que estará comandado por el ministro de Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo.

Como primera medida, se decidió dejar de lado el despliegue de efectivos "con efecto disuasivo", que implementó Patricia Bullrich el último jueves, que consiste en utilizar un número desmedido de policías para convencer a los manifestantes que cualquier intento violento será repelido.

Por ese motivo, habría una cantidad menor de policías, siendo principalmente efectivos porteños.