Hacer de la tragedia un acto heroico y emotivo para salvarle la vida al prójimo con una muestra de solidaridad y valentía inigualables, de eso se trata la historia de un joven bombero voluntario de Moreno. El servidor irrumpió en una vivienda arrasada por las llamas para rescatar a una niña, con síndrome de Down, que no presentaba signos vitales.

Sin embargo, luego de alejarla del lugar del siniestro, logró reanimarla con ejercicios de RCP y posteriormente fue estabilizada en un centro de salud. Una comunicación telefónica al Cuartel de Bomberos Voluntarios de Moreno alertó sobre un incendio en una vivienda del barrio Aurora, de dicha localidad.

La alerta fue emitida por vecinos de la propiedad, quienes les informaron a los rescatistas que el inmueble estaba desocupado, pero no fue así. "Cuando estábamos forzando la puerta, llegó la mujer de la casa y nos dijo que su hija estaba adentro, porque ella salió a hacer un trámite y la dejó durmiendo", reveló a Crónica Sebastián Ortiz.

Entonces, el suboficial ayudante de la fuerza derribó el acceso principal y, luego de recorrer cada instalación, descubrió a Morena Jaimes, de 7 años, durmiendo en el sofá del living. "Había mucha acumulación de humo porque la casa estaba toda cerrada, la encontré acostada a la nena", relató.

El bombero agregó que la pequeña "no tenía signos vitales". "Le practiqué los primeros ejercicios de reanimación y no daba respuestas. La saqué de la casa y le pedí a un policía que me ayudara a llevarla a un hospital -siguió-. En el trayecto, le realicé nuevamente RCP y ahí logró reaccionar. Pero estaba muy delicada, tosía mucho humo y me quedé muy mal, porque pensé que no había podido salvarle la vida".

Al borde de la muerte
En la sala de terapia intensiva del hospital municipal, Morena permaneció diez días internada y pocas horas después de recibir el alta médica se reencontró con su héroe. La niña, con síndrome de Down, asistió a la entrega de un reconocimiento a Ortiz por su labor en el incendio.

Fue de manos de la propia menor que recibió una medalla y, posteriormente, un conmovedor abrazo. Al respecto, el suboficial reconoció que "fue muy emocionante". "Para mí es un orgullo salvarle la vida a una persona en una situación crítica. Son estas cosas las que me reconfortan", expresó.

En tanto, al mismo tiempo que la familia manifiesta su eterno agradecimiento a Sebastián, también redobla sus esfuerzos en la reconstrucción del hogar arrasado por las llamas. En este sentido, Carlos Jaimes, papá de Morena, señaló que "en términos materiales" perdieron "prácticamente todo". 

No obstante, la niña y sus seres queridos fueron destinatarios de una nueva acción ejemplar, pero en esta ocasión de parte de la comunidad escolar del establecimiento al que la pequeña asiste en la localidad de El Palomar. Padres y docentes impulsaron la recolección de bienes de primera necesidad, mediante los cuales la familia Jaimes pudo dar los primeros pasos luego del siniestro.

A su vez, el papá de la menor dejó en claro que "lo que pasó tapa todo lo que vino después". "Este bombero es un gaucho, porque se jugó la vida por la de mi hija", concluyó.