Por Graciela Moreno
Para BAE Negocios

La Giralda, uno de los últimos bares históricos que quedaban en pie en la avenida Corrientes, está a punto de cerrar sus puertas. Desde que falleció doña Ivonne Nodrid, esa señora mayor que siempre estaba detrás del mostrador, ya nada fue igual. Este año se hizo cargo uno de sus sobrinos y no logra reunir ni lo necesario para pagar los sueldos. Por eso, busca un comprador del fondo de comercio.

Marcelo Nodrid es el heredero que asumió la responsabilidad de continuar con La Giralda, pero asegura que no puede. "Me hice cargo este año del bar, porque alguien tenía que hacerlo. No tengo espaldas para seguir adelante. Hay muchas deudas, cayó el consumo y encima nos complica la refacción de Corrientes. Este mes no llego a pagar los sueldos", sostiene.

Cuando Corrientes se ensanche, prometen que la avenida que nunca dormía volverá en todo su esplendor. Los empresarios gastronómicos lo saben, por eso varios se mostraron interesados por adquirir el fondo de comercio de Corrientes 1453, entre las calles Paraná y Uruguay. Se acercaron varios, desde los dueños de Los Galgos, hasta los propietarios de Sou Café y hasta los que administran el bufete del Colegio Público de Abogados.

Nodrid explica que "estaba todo listo para cerrar el local hoy miércoles 28, pero estoy terminando de acordar la venta del fondo de comercio con un interesado y puede ser que se postergue quince días. La idea es cerrar el local lo más pronto posible, luego estará cerrado por más de un mes y supongo que lo reabrirán". Ronda los cuarenta años, se lo nota preocupado, confiesa que no sabe nada del negocio gastronómico y que antes trabajaba en una librería comercial.

La Giralda contaba con diez mozos, la mayoría superaba los veinteaños de trabajo en el bar. El año pasado cuando los responsables de la sucesión dejaron de pagar los sueldos, poco a poco, ante la necesidad y la desesperación tuvieron que dejar de trabajar para buscar changas y poder llegar a fin de mes. Si bien la empresa iba al Seclo nunca se cumplía la promesa de pago.

Rosario Antonio Jaimez llevaba 16 años de mozo, José Orellana 21, Guillermo Orellana 30 y Antolin Vera 19 años. Todos pasaron buena parte de su vida recorriendo los pasillos de La Giralda para servir chocolate con churros, la merienda característica del lugar. Hoy se los ve tristes, cansados y esperanzados.

Desde el año pasado los números estaban en rojo, la caída en las ventas y los arreglos para ensanchar la clásica avenida terminaron de firmarle el acta de defunción. "La situación siempre fue irregular, a trabajadores de más de 30 años de antigüedad siempre los mantuvieron con parte del sueldo en negro. En 2017 estuvieron casi dos meses sin pagar los salarios, no les hacían los aportes patronales, dejaron caer todo el fondo de comercio. Siete trabajadores les iniciaron juicios para poder cobrar lo adeudado. Nodrid es una familia muy pudiente y con varias propiedades. Les iniciamos una causa penal para frenar la venta de los bienes", cuenta Verónica Sánchez, la abogada de los mozos de La Giralda.

Era uno de los pocos bares que peleaba por sobrevivir en la avenida Corrientes, tras el cierre del Bar Ramos, Politeama, El Nacional, Pernambuco, El Astral y la rara modernización del bar La Paz.

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