Más de dos mil familias que componen la feria de Lomas de Zamora, las cuales cuentan con la autorización municipal correspondiente, corren el riesgo de perder sus fuentes de ingresos ante un impuestazo por el uso del espacio público.

Los comerciantes se vieron obligados a asumir un incremento del 150%, cuya parte de la recaudación debería destinarse para satisfacer sus demandas en materia de seguridad, que la costean los mismos damnificados, y de salubridad, siendo este un factor extremadamente grave ya que no se han dispuesto los baños químicos, como lo establecía una ordenanza del Concejo Deliberante.

En la intersección de las calles Itatí y Andrés Bello, de la localidad de Villa Albertina, se llevó a cabo en la jornada del jueves la habitual feria conformada por unos dos mil puestos de venta, los cuales fueron habilitados por el municipio de Lomas de Zamora. Sin embargo, la misma se desarrolló en un clima de profundo malestar y preocupación ante una determinación de las autoridades del distrito, que pone en vigencia un aumento del 150% por el empleo del espacio.

En este sentido, María Rosa Pereyra, quien encabeza la organización de los comerciantes, señaló a Crónica que "fue una orden sin previo aviso que afecta notablemente a nuestros ingresos. Pero lo más indignante radica en la falta de respuestas y de diálogo por parte del municipio, sólo nos hicieron promesas de reveer la medida, aunque no hubo ningún cambio". Por su parte, a sus pocos pasos, Armando agregó que "además de achicarnos el bolsillo, este aumento no se corresponde con ninguna acción de la intendencia porque las calles son un desastre, trabajamos en el medio de la basura y por si fuera poco sufrimos la competencia desleal".

Al respecto, el hombre hace referencia a la falta de controles en la feria, que desencadena en el acceso irrestricto de puesteros que no poseen la habilitación. A pocos metros, se acumula a cantidades preocupantes restos de desechos en un predio abandonado, que se ha convertido en un basural.

Justamente, Freddy, otro feriante padeció esta problemática en carne propia cuando su esposa contrajo asma. Por lo tanto, el vecino reconoció que "fui a la municipalidad para pedirles que hagan algo para sacar la basura y nunca me dieron certezas, mientras mi mujer debe usar un aspirador de por vida".

Por si fuera poco, no es la única carencia en materia de salubridad, puesto que a pesar de una disposición del Concejo Deliberante, no hay baños químicos en la feria y sus miembros deben abonar un acceso a las casas vecinas para satisfacer sus necesidades.