En la madrugada del 7 de julio del 2016, durante las fiestas de los Sanfermines en la ciudad española de Pamplona, una piba de 18 años fue víctima de una agresión sexual por cinco hombres a los que se les denominó mediáticamente como “La Manada”. Y es que el tatuaje que llevaba uno de ellos, que sirvió para su identificación y detención, describía: “El poder del lobo reside en La Manada".

Desde que se hizo público el caso que tuvo como culpables a José Ángel Prenda, Ángel Boza, Jesús Escudero, Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Jesús Cabezuelo, quienes además hablaban abiertamente de sus violaciones en un grupo de WhatsApp, comenzaron a relacionarse a todas las violaciones en grupo como "en manada"

Este lunes, los vecinos del barrio Ludueña de Rosario no salen de la conmoción. Una adolescente fue violada por al menos 10 personas tras haber sido sedada con una mezcla de pastillas y alcohol en su propia fiesta de 15. El principal acusado es otro chico de la zona, que habría tenido una relación con la víctima hace un tiempo, y se entregó a la policía.

Bárbara Zorrilla, psicóloga del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, habló sobre esto con el portal "Maldito Feminismo"

“Cuando a las cosas no se les llama por su nombre es muchísimo más difícil que lo visibilicemos. Y si no visibilizamos una violación, un delito penado por ley, la sociedad no es consciente y eso es una falsa sensación de impunidad”, indicó.

Y añadió: “A un grupo de personas que viola se les llama violadores, como a una persona que asesina se le llama asesino. Son actos de violencia sexual en grupo, de violencia de género, de violencia machista”.

Una familia denunció que su hija de 14 años fue violada por al menos tres hombres en la localidad bonaerense de José C. Paz, en 2019. 

Las llamadas violaciones en manada "animalizan a los agresores" y, además, "la manada siempre sigue a alguien que la conduce, de modo que el resto del grupo tiene menos responsabilidad. Es una forma de desrresponsabilizar", analizó para la agencia de noticias Télam la socióloga Silvia Chejter.

“A un grupo de personas que viola se les llama violadores, como a una persona que asesina se le llama asesino".

¿Las violaciones grupales son esporádicas y una realidad nueva?, fue la pregunta para la socióloga, quien tajante respondió: "De ninguna manera. En base a investigaciones empíricas y a observaciones que transmiten profesionales de la salud, la frecuencia de las violaciones colectivas es alta", indicó.

Y agregó: "Antes se las llamaba patotas o se identificaban como violaciones grupales, colectivas, de bandas. El concepto 'manada' se impone en los últimos años a partir del caso español".