Las facturas llegarán al verano y al invierno con dos ajustes.

Por Florencia Golender
@flopa01

El contundente respaldo en las urnas dio luz verde al gobierno para agilizar todas las cuestiones que quedaron relegadas por la campaña electoral, entre ellas, los aumentos de las tarifas energéticas. Esta semana se convocó a las audiencias públicas y para las fiestas navideñas ya entraría en vigencia el primer ajuste de la luz y el gas.

Según trascendió, los meses de mayor uso de aire acondicionado coincidirán con dos aumentos a la luz. En el caso del gas, se estipula que el primero regirá desde enero próximo y el segundo se aplicará entre abril y junio, por lo que el comienzo del período de mayor uso de las estufas también se verá afectado por dos subas.

Si bien la finalidad del subsidio que brinda el Estado es aminorar el costo de la energía en los hogares, el gobierno planteó desde sus comienzos una reducción del gasto público, que tiene entre sus condiciones achicar este beneficio y, el domingo pasado, las urnas ratificaron la misión: menos subsidios energéticos para achicar el déficit fiscal.

Una primera etapa tuvo lugar en 2016, cuando el gobierno cerró su primer año de gestión asumiendo una menor porción del costo de la electricidad. Por ejemplo, para cuando concluyeron los incrementos del gas, que estuvieron en el orden del 200% al 400%, el Estado absorbía el 70% del precio de la energía.

En 2017, la revisión de las tarifas fue previa a la época electoral y considerablemente menor, por lo que el Estado redujo sólo a un 52% el aporte que hace para las boletas. Aún con todos los aumentos aplicados en los últimos años, la mitad del consumo del servicio eléctrico sigue siendo subsidiada.

El Ministerio de Energía anhela que para 2018 la subvención llegue a representar el 37% del costo de generación, frente al 52% de este año.

Por ahora, la meta de bajar el gasto público no se estaría cumpliendo. A pesar de la reducción de los subsidios y los aumentos aplicados a los usuarios, de enero a septiembre de 2017 el déficit fiscal alcanzó los $347.826 millones y es un 85% superior al de igual período del año pasado.