Lo que antes era considerado una enfermedad psiquiátrica rara y sin tratamiento, actualmente se conoce como un trastorno común y tratable que afecta al 2 por ciento de la población mundial. Un repaso sobre los síntomas y los riesgos puede ayudar a evitar que se profundice esta problemática.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad que se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad. Quien lo padece manifiesta obsesiones y compulsiones que son reconocidas por el ansiedad. Las características del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) mismo individuo como de naturaleza “excesiva e irracional”, las cuales están fuera de su control, y se presentan como un malestar que interfiere en su rutina diaria, afectando sus relaciones y actividades.Es, precisamente, su calidad de vida la que determinará la gravedad del cuadro.

Sin embargo, la gran mayoría de las personas que sufren esta patología no saben qué es lo que tienen, por qué les sucede y si existe un tratamiento adecuado. Si se detectan algunos síntomas es importante realizar una consulta con un profesional. De acuerdo al asesoramiento de la doctora Gabriela Ferretti (MN 81.108), médica clínica, neuróloga, auditora médica y legista, los pacientes diagnosticados con TOC sufren obsesiones y compulsiones que alteran y afectan su vida sentimental, familiar y laboral.

Obsesiones
Aparecen como pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos no deseados, que causan estrés, ansiedad y/o malestar significativo. No son sólo simples preocupaciones excesivas, ya que para reducir los sentimientos de ansiedad el individuo recurre a ciertas conductas o rituales de forma repetitiva e incontrolable.

Quien los padece reconoce que estos pensamientos e impulsos obsesivos son el producto de su mente. Puede que intente ignorarlos o neutralizarlos realizando otros actos (compulsiones).

Compulsiones
Se le llama así a ciertos comportamientos (limpieza de manos, orden extremo de objetos, chequear puertas y luces) o actos mentales (rezar, contar o repetir palabras en silencio) que el individuo se ve obligado a realizar una y otra vez, en respuesta a una obsesión, cumpliendo ciertas reglas que debe seguir estrictamente.

El objetivo de estas acciones y operaciones mentales es la reducción de un malestar o la prevención de un acontecimiento o situación negativos. El conflicto es que estos comportamientos no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir y resultan claramente excesivos.

¿Quiénes lo padecen?
Convivir con un TOC puede resultar un verdadero calvario. Miedos, inseguridades, ansiedad y sufrimiento son constantes en la vida de quienes lo padecen. Según la doctora Ferretti, también vicepresidente de Aperca (Asociación de Peritos de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires), “no existe una edad determinada para la aparición de este tipo de trastornos. Es tan frecuente en niños como en adultos, con una tasa de prevalencia a lo largo de la vida de 2 al 4 por ciento. Algunos estudios consideran que el inicio se da por lo general durante la niñez o adolescencia. El 50 por ciento lo desarrollan antes de los 15 años y el 65 por ciento antes de los 25 años”.

¿Cómo afecta a la rutina?
Los ritos y pensamientos pueden interferir en la vida diaria de quienes los padecen y muchas veces perjudican las relaciones sociales, los estudios y el trabajo. De hecho, las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo y representan una pérdida de tiempo que supone más de una hora al día y provoca la pérdida de concentración en otras actividades.

El grado de impedimento puede ser leve, moderado o severo, según el tipo de compulsión, el tiempo que los obliga a consumir, el nivel de vergüenza o la vivencia de descontrol. Algunas veces el deterioro es tal que los pacientes deben ser hospitalizados. Por lo general, las personas desean esconder lo que viven, se sienten avergonzadas o simplemente niegan la existencia de una enfermedad y prefieren sufrir a ser señaladas por la mayoría.

Quien padece este problema suele tener un comportamiento prácticamente normal ante los demás. Las manías, ansiedades y rituales sólo son percibidos por su círculo más íntimo. Esta necesidad de no hacer notorio el padecimiento, en muchas ocasiones los aísla socialmente. La palabra TOC se suele utilizar de manera popular, pero es necesario conocer las características de esta enfermedad para poder tratarlo con un profesional.