Victoria y Claudia junto a los chicos del merendero.

Por Matías Resano 

mresano@cronica.com.ar 

En la localidad bonaerense de José C. Paz tuvo lugar en los últimos días una emotiva muestra solidaria protagonizada por Victoria y por Claudia, dos vecinas unidas por la vocación de servir a quienes menos tienen. La primera colaboró e impulsó a la segunda a reabrir el merendero que debió cerrar por falta de recursos y había fundado con su madre, cumpliéndole a ella su sueño.

“Pude seguir con su legado, mi mamá siempre me decía que quería volver a abrir el merendero“, reflejó a “Crónica”, Claudia, horas después de volver a abrir las puertas de su casa para más de 40 chicos que recibieron una copa de leche. Un proyecto solidario, llamado “Un sol de esperanza”, que inició hace mucho tiempo con su mamá pero que en 2015 debió postergar por falta de fondos y de donaciones para cubrir las necesidades de los niños más carecientes de la zona. I

Iniciativa

En tanto, la mujer se abocó a participar en toda iniciativa similar, y fue así que conoció a Victoria Ojeda, quien también tenía un merendero hasta que se mudó de domicilio. Justamente Ojeda se alojó frente a la casa de Claudia, y a partir de entonces se afianzó la relación, a través de diferentes propuestas de ayuda como el último festejo del día del Niño.

Horas después de este evento, la nueva vecina se hizo presente en su casa para poner cumplir el último sueño de su madre, quien falleció hace dos meses. Al respecto, Claudia consideró que “‘Vicky llegó al barrio en el momento que más la necesitaba y gracias a ella pudimos hacer realidad el sueño de mi mamá”.

Por lo tanto, en la tarde del último martes les brindaron merienda a más de 40 niños, que luego participaron de diferentes actividades recreativas.

Conmovedor

En este sentido, luego de hacer realidad su anhelo, la solidaria mujer reconoció que “se me sale el pecho porque es muy hermoso ayudar, es gratificante y esto recién empieza”. A su vez, recordando el primer día de la reapertura de su merendero, la vecina de José C. Paz describió que “tenemos chicos que vienen con muchas necesidades y para ellos un vaso de chocolate es todo. Se fueron muy contentos porque además jugamos con ellos y pasamos una tarde hermosa, que me llenó el alma”.